El aeropuerto internacional Benjamín Matienzo ya lo estaba esperando, cuando a las 12.50, tocó pista. El portentoso avión Antonov, de origen ruso, aterrizó en Tucumán. Es considerado como uno de los aviones de carga más grandes del planeta. Es la tercera vez que una aeronave de esas características aterriza en la estación aérea local, desde que obtuvo el rango internacional.

La aeronave, de fabricación ucraniana, llegó con un rotor de la turbina de vapor, que será instalado en el nuevo ciclo combinado que se construye en la nueva central Y-Gen II de YPF Luz en el Complejo de Generación Eléctrica de El Bracho.

 

 

La maquinaria debía haber llegado a Tucumán, al menos, hace tres meses. El 12 de marzo pasado, el barco de carga de bandera italiana, Grande América, se hundió en el Golfo de Vizcaya, al suroeste de Francia. Había partido desde el puerto de Hamburgo (Alemania) y transportaba, entre otros equipamientos y repuestos para centrales eléctricas argentinas, la turbina de vapor que debía llegar a El Bracho. En aquel momento se indicó oficialmente que ese rotor debía ser instalado el mes pasado para el cierre del ciclo combinado e incrementar la potencia del complejo instalado en Tucumán, a 1.300 megawatts (MW).

Esta vez, el antonov trajo 10 toneladas de carga y se quedará hasta mañana a las 10. Luego seguirá vuelo a Puerto Rico.