El tiempo y la justicia: Pensar y Re pensar

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Hace muchos años que ejerzo la profesión, en especial en el tema de Niñez y Adolescencia, lo que me hizo aprender a tener una escucha activa y poder valorar sus opiniones. Lamentablemente, todavía luego de 30 años de la vigencia de la Convención sobre los Derechos del Niño, y toda la legislación interna, doctrina, jurisprudencia, encontramos algunos operadores del derecho y psicólogos, que continúan minimizando los dichos de los niños y adolescentes, admitiendo que fantasean o simplemente restándoles importancia, por lo que los resultados que obtenemos en las Sentencias o exámenes periciales, no son los esperados por los niños o adolescentes.

Es entonces, cuando surge una pregunta que se torna recurrente pero implica más una afirmación: “Pero, si es fácil escuchar a los niños, son cosas de niños, no pueden discernir…!Esta frase y muchas otras las escucho frecuentemente, siendo mi respuesta:NO es fácil! Ciertamente por ser niños o adolescentes, sus palabras son claramente especiales y valiosas porque nos están contando lo que realmente les pasa o lo que quieren o sienten, pudiendo discernir claramente su situación frente a algún hecho que está vulnerando su derecho. Cada niño o adolescente, encierra un sinnúmero de realidades por las que cada uno está atravesando y eso es lo más importante para evaluar al momento de dictar sentencia o escribir un dictámen pericial.

Estas cuestiones,por las que debatimos entre papeles, mostradores y firmas,sin darnos cuenta, es el tiempo que se va en la vida de los niños y adolescentes.
Los adultos estamos acostumbrados a los debates, casi sin darnos cuenta, nos regimos por esa vara invisible que llamamos “TIEMPO”.
¿Qué es el tiempo? Existen numerosas definiciones, que nos hablan del tiempo desde diferentes puntos de vista.

Podemos definirlo con un concepto amplio, que se aplica en diversos contextos, como una magnitud física con que se mide la duración o separación de acontecimientos.
Muchas veces me han preguntado clientes, amigos, por qué las resoluciones o respuestas que nos debe dar la Justicia demoran “tanto tiempo”. Esta palabra al parecer siempre es recurrente en la vida adulta. En los supuestos vinculados al derecho, los abogados acostumbramos a decir “Los tiempos de las personas no son los tiempos de la justicia”. Esa respuesta claramente nos suena como lógica y ni siquiera da lugar a repregunta.
Analizando un poco más el término, resulta no sertan claro, cuando por alguna razón, nuestras cuestiones se vincularon con el derecho, y para obtener una sentencia esperamos un largo tiempo.

Es por eso, que cuando hablamos del tiempo para resolver cuestiones acerca de niños y adolescentes, se me viene el recuerdo de un Juez con mayúsculas, el Dr. Marcelo Molina, quien fue Juez de Familia en los Tribunales de Rosario de Santa Fe, quien a raíz de una situación que le toco vivir en su Juzgado, decidió escribir un libro que se titula “CUANTO TIEMPO ES UN TIEMPITO”. Les voy a contar como surge ésta frase.

El Dr. Molina tenía que resolver un tema de adopción de tres hermanitos de corta edad todos, la mayor de unos siete años. Diálogo:
La niña: “Cuánto va a demorar en encontrarnos un papá y una mamá”.
Juez: “Un tiempito”.
La niña: “Pero cuanto tiempo es un tiempito”.

En este corto diálogo, vemos como los niños siempre tienen sus preguntas claras y esperan de nosotros los “adultos” respuestas ciertas, claras y concretas. Por la cabeza de este Juez, como él mismo cuenta, pasaron en un segundo todos los escritorios, firmas, entrevistas, necesitaban para que ese tiempo se amortiguara en la espera de los niños y pudieran llegar a tener una familia, que era lo anhelado.

Imaginemos por un minuto, que pasa cuando lo que debe resolver la justicia demora años en el caso de los niños a quienes se les ha vulnerado algún derecho. Esa construcción invisible, el tiempo, se lleva su niñez, la que no se recupera más, se pasa la vida de los niños, esperando resoluciones tardías o las cuales a veces nunca llegan, y sus vidas se vuelven más vulnerables aún.

El tiempo de la Justicia es lento y afecta mayormente a todos aquellos que son vulnerables, niños, adolescentes, mujeres, adultos mayores y personas con capacidades restringidas.
Para pensar y repensar: dónde radica la demora?, en los derechos vulnerados no contemplados?, en los operadores de justicia que no escuchan? o en los mismos justiciables que nos acostumbramos al paso del tiempo?

 

María Inés Ruiz, Abogada por la UNT – Mediadora por la AABA. Abogada litigante en temas de Niñez, Adolescencia y Derechos de las Familias y Sucesiones. Integró Comisiones de Derecho del Niño y la Familia en la HLT y AABA. Miembro Adherente de la RLEIDHH.Miembro de la Red de Abogadas y Abogados contra el Abuso Sexual. Capacitadora sobre diversos temas de Infancia y Adolescencia.Actualmente, está trabajando con un proyecto escolar: “Que conocen los Niños y Niñas acerca de sus derechos”. Investigando sobre el Derecho a la Identidad Biológica.-FB. Estudio Ruiz Romero & Asoc.

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