¿Qué pasa que no pasa con las drogas?

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Desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio, ya hace poco más de 50 días, los hechos de inseguridad en la Provincia vinculados a las drogas parecen seguir in crescendo. Lo cierto es que hoy el trabajo de las fuerzas de seguridad a diario pareciera centrarse en perseguir a personas que violan la cuarentena, según ellos mismos nos muestran a diario la cantidad de detenciones por estas violaciones. Pero no hemos visto, que en estos controles se hayan detenido a personas que transportan drogas ni dentro del territorio provincial ni en sus límites con otras provincias.

El sistema de delivery y taxis están autorizados a circular a pesar de la pandemia, ¿habrá controles al respecto? Porque los resultados están a la vista. Para darnos cuenta de los procedimientos realizados en torno a la lucha contra las drogas sería fácil, solo debemos tomar como ejemplo una comparación entre los meses de Diciembre de 2018 a Mayo de 2019 y de Diciembre de 2019 a Mayo de 2020 y hacer la comparativa de secuestros y detenciones, creo que nos llevaríamos una gran e ingrata sorpresa. Es a partir de esta pandemia, que el negocio de las drogas cambió drásticamente para no quedar como la pandemia de manera aislada obligatoriamente, a riesgo de perder ganancias.

En este vil negocio, se presentan varias aristas que esta pandemia no tiene en cuenta. Por el momento parece que para algunos será un misterio develar como sigue la venta de drogas “delivery” en la provincia.

En las últimas semanas vemos como van creciendo nuevamente los índices de homicidios en ocasión de robo, hechos trágicos si los hay,(y que no se pueden “escapar” de las estadísticas oficiales por razones obvias), así como los hechos producidos por motoarrebatadores, según reflejan algunos medios de mayor tirada en la provincia, la gran mayoría de estos hechos provienen del narcomenudeo, flagelo que crece día a día en nuestro territorio provincial. ¿Hasta cuándo vamos a ser observadores de esta decadencia? ¿qué más nos tiene que pasar para que de una vez por todas actuemos con las herramientas que nos brinda la Ley o para que despertemos de este letargo?

No somos un simple número. Detrás de cada víctima hay familias enteras que se quedan con el dolor de la pérdida y el amargo sinsabor de que nadie los acompaña en su reclamo porque para el gobierno quizás solo somos cifras.

En el mismo medio gráfico bajo el título “La droga genera más violencia en el Sur tucumano” que da cifras escalofriantes ante la vista de cualquier ciudadano, hace referencia a ¡cinco homicidios cometidos en cinco meses con aislamiento social incluido! tres de ellos cometidos por cuestiones de drogas (sic), donde además de reconocer, un funcionario judicial afirma que “los índices de cantidad de homicidios se mantienen… por lo que estamos dentro de la normalidad”, vaya frase para medir “la temperatura” o,quizás si nos estamos acostumbrando a ello.

Desde el punto de vista de las personas adictas, quienes sufren por no poder pagar los altos costos que representa la demanda se debate en un dilema que pone en riesgo la vida.Ellos, quienes no pueden pagar para consumir, ingresan al submundo del delito para conseguir drogas, utilizan el ingenio y recurren a métodos innovadores para lograr su objetivo: comprar drogas.

Aquí, es donde se pone a trabajar la maquinaria del poder judicial y el Estado. Por cuestiones de interpretación un poco influenciada por el covid-19 para las personas detenidas por venta y consumo de drogas la justicia “resuelve” arresto domiciliario y reconocen preocupados que no hay lugar donde derivarlos para su posterior tratamiento, y es allí, justamente donde debe intervenir el Estado, entendiendo que los Centros de Atención a las Adicciones que se inauguraron hasta la fecha, los 6 CEPLAS mantienen cerradas sus puertas, atendiendo a la lógica de la pandemia a nivel nacional.

Ahora cabe preguntar, si la balanza debe equilibrar las cosas, ¿quién piensa y actúa en consecuencia por estos adictos?, especialmente atendiendo que son capaces de cometer hechos delictivos muy violentos para consumir drogas que nos afecta a todos como sociedad. Bastaría con preguntar a los familiares y vecinos de los barrios donde la pelea territorial por mantener a toda costa la venta de drogas se ha vuelto de una gravedad que el Estado entiende y reconoce, pero ¿quizás no sabe cómo actuar? Entonces, las Instituciones de gobierno, ¿Dónde están?

Estamos pagando el costo carísimo con vidas humanas, la falta de atención de los CEPLAS y la falta de políticas de prevención contra las adicciones en la Provincia. Hagamos un simple y sencillo ejercicio: ¿Vimos alguna vez una publicidad relacionada con prevención a las adicciones? tanto en los medios televisivos como gráficos. Seguramente la totalidad nunca las vio. Ahora hagamos otra pregunta: ¿alguien vio alguna publicidad relacionada a los actos de gobierno con la cara de nuestros funcionarios? Seguro que sí. Están por todos lados, ciudades, pueblos, parajes y hasta en los lugares más recónditos. Quizá sea necesario empezar por acá…

Mariela Weisheim
Asesora y Consultora en Seguridad Pública y Ciudadana
E-mail: mawl1980@hotmail.com

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