Desde hace ocho años, Jonathan Garro trabaja en un mercado muy popular en el centro de la ciudad de Córdoba como vendedor en la parte de alimentos sueltos como legumbres y cereales.

El sábado pasado, a raíz de la circulación del virus en la provincia, varias personas fueron a realizarle un hisopado a él y a sus compañeros porque tenían sospechas de que podían haber contraído el coronavirus.

Hasta ese momento Joni, cuenta, tuvo un poco de tos seca y dolor de cabeza, pero le restó importancia y en ningún momento pensó que podría tratarse de Covid-19. Además, él y todos sus compañeros cumplían con las estrictas medidas sugeridas para evitar los contagios: distancia social y la utilización de mascarilla, guantes y alcohol en gel.

La persona que le realizó el hisopado en el mercado le dijo a Joni que los resultados iban a estar hacia la noche del mismo día y lo mandaron a esperar a su casa. «No entendí por qué razón me mandaban a casa, cómo iba a saber si tenía o no la enfermedad, me sorprendí con esa decisión», dice Joni.

El sábado a la noche una doctora lo llamó a su celular para comunicarle la noticia de que la prueba había dado positivo. “Me puse muy mal, lo primero que pensé fue en mi salud, sentía que tenía algo grave. E inmediatamente me preocupé porque podía contagiar a toda mi familia, pero si me iba de mi casa podía contagiar a otra gente”.

Esa misma noche Joni fue trasladado a un camping de Empleados de Comercio donde permanece aislado. «En un momento les dije a los médicos que si yo era el portador del covid 19 les pedía que por favor me trasladaran a otro lugar para no contagiar a mi familia», expresa. «Quise salvar a mi familia, pero ya era demasiado tarde», agrega.

Joni vive con su esposa, con sus hijos de seis años y ocho meses, con sus suegros, sus cuñados y su sobrina de cuatro años. “Al otro día vinieron a mi casa a hacerles los hisopados a ellos y a las pocas horas dieron todos positivos. Fue una muy mala noticia, nos preguntamos por qué nos pasó a nosotros, no teníamos explicación. En ese momento comenzamos a llamar a algunos medios de comunicación de Córdoba para contarles la situación para lograr que la gente pudiera venir a traernos alimentos porque íbamos a tener que hacer la cuarentena adentro”.

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