El mercado inmobiliario está atravesando una de sus peores crisis de la historia, que se agravó con el aislamiento social, preventivo y obligatorio causado por el COVID-19. Como resultado de la paralización de la actividad durante el mes de abril en la provincia de Buenos Aires, solo se ha podido concretar una escritura, un récord negativo inédito.

Según informó el Colegio de Escribanos bonaerense durante el mismo mes del año pasado se habían contabilizado 6.424 actos, por lo que el derrumbe interanual alcanza al 99,98 por ciento.

También se detalló que en abril sólo se contabilizaron tres hipotecas, lo cual representa un desplome del 98,8 por ciento.

Frente a esta crisis, las autoridades del Colegio resaltaron que desde la institución se acercaron sugerencias al gobierno nacional y provincial, y remarcaron que en territorio bonaerense «cada escribano ejerce su ministerio en el ámbito territorial de su partido”.

“Esa particularidad impuesta por la ley cobra singular dimensión a la luz del análisis epidemiológico, ya que contribuye positivamente a evitar la circulación de personas», recordaron.

También manifestaron que los escribanos cuentan con un protocolo sanitario presentado ante el Ministerio de Salud, y resaltaron que “la actividad notarial permite atender por turnos sin ninguna dificultad y con las medidas sanitarias de prevención de contagio íntegramente cumplidas”.

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