Un vecino hizo la denuncia porque ella no dejaba de enviar las imágenes por WhatsApp. La anestesista trabajaba en los hospitales de Añatuya y de Termas de Río Hondo.

La profesional, cuyo nombre aún no fue revelado por las autoridades de la vecina provincia, vive en la capital tucumana y al menos viajaría dos veces a la semana para cumplir con servicios en los hospitales de Añatuya y Las Termas de Río Hondo.

Un hombre que no fue identificado envió esas imágenes al diario “Crónica” de Buenos Aires, asegurando que la anestesista se sacaba selfies con sus pacientes y luego las enviaba al grupo del consorcio del que formaba parte. La mayoría de las fotografías mostraban las partes íntimas de los perjudicados.

“Estamos esperando los informes de los hospitales en los que esta señora trabajaba. Al tomar conocimiento de la información que se publicó en los medios a nivel nacional, se le inició de manera inmediata un sumario y se la separó de sus cargos. Estamos en medio de la investigación”, dijo Nassif en una entrevista telefónica.

Según contó la ministra, la médica había sido contratada por el sistema de salud de esa provincia para que cumpliera tareas como anestesista, ya que no había profesionales de ese rubro.

Según el denunciante, las imágenes que enviaba eran fotografías en las que se podía ver a los pacientes desnudos e inconscientes. Incluso, según el relato que fue publicado en el diario de Buenos Aires, hasta habría filmado un parto entero sin previa autorización de los familiares. Los destinatarios eran hombres y mujeres, y la anestesista compartía preferentemente instantáneas de pacientes del sexo femenino.

Mientras hacía su trabajo, la mujer fotografiaba no sólo a mujeres y hombres desnudos que estaban anestesiados recostados en la camilla, sino también a bebés que eran huérfanos y según el vecino que la denunció, ella decía que se los llevaría a su casa.

Además, en una ocasión la anestesista se fotografió junto a una mujer que tenía problemas de audición y habla, y después de que los integrantes del grupo de WhatsApp le dijeran que parara con el envío de estas imágenes porque era algo inapropiado, la mujer se burló diciendo: “no importa porque es sorda y muda, nunca se va a dar cuenta de lo que estoy haciendo”.

El denunciante aclaró además que, al parecer, los integrantes del grupo no viralizaban las imágenes. “Si pasaba eso, el escándalo hubiera sido mucho mayor”, señaló.

“Hay una cuestión ética… una responsabilidad penal y ética profesional. Es grave la situación con esta persona”, añadió la ministra de Salud santiagueña.

El secretario general del Colegio Médico de Tucumán, Juan Gobatto, remarcó que los médicos no pueden divulgar lo que el paciente hace o dice, a menos que la persona previamente se lo autorice. Desde la entidad provincial, podrían sancionarla, adelantaron.