Juegos enormes con sus luces apagadas, locales en absoluto silencio y sin la alegría de los más chicos, grandes predios a oscuras y cerrados con un futuro incierto, animales en los parques acuáticos y en los bioparques que esperan a sus visitantes, pesadas persianas que no se levantan hace 4 meses y los temidos carteles de “Se alquila” en los frentes de los parques de diversión y de los centros de entretenimiento, que no pudieron resistir los efectos de la cuarentena más larga del mundo. Los otros, los que por ahora resisten, piden medidas urgentes que los ayuden a sobrellevar la crisis económica que va dejando la pandemia de COVID-19, esperan la aprobación de los protocolos y cuentan los días para poder reabrir sus puertas.

En una entrevista con Infobae, Daniel Catzman, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Parques y Atracciones (AAPA), contó la difícil situación que atraviesa su sector y pidió que se tomen más medidas económicas, tributarias y financieras para evitar el cierre de estas empresas. AAPA trabaja hace 22 años y reúne como Cámara a los principales exponentes del mercado del entretenimiento en el país, parques de diversiones, parques temáticos y centros de entretenimiento familiar.

Daniel Catzman cuenta que la entidad que dirige reúne a todo tipo de parques, como oceanarios (Mundo Marino y Aquarium), parques acuáticos (Aquasol y Aquópolis), bioparques (Temaiken), un parque tradicional de diversiones como Super Park en Córdoba, un parque temático como Tierra Santa y, también, los centros de entretenimiento familiar, que son más pequeños y cerrados, que están en los shoppings, en los centros comerciales al aire abierto, en peatonales y otras ubicaciones, como Playland, Mundo Cartoon Network, Sacoa, Isla de la Fantasía, Le Park Entretenimientos, Divertidos, y otros más.

“Hay muchos parques de atracciones y centros de entretenimiento en la Costa Atlántica y, también, tenemos a fabricantes de todo lo que tiene que ver con nuestra industria, como proveedores que fabrican simuladores y hasta carruseles (en nuestro país está uno de los más importantes a nivel mundial, que exporta a muchos países). Tenemos unos 50 asociados, que representan a unos 200 parques ubicados en 18 provincias y unos 15 mil empleados”, explica Catzman.

– ¿Cómo está el sector hoy?

– Estamos muy, muy mal. No somos la excepción, ya que esto pasa en muchos sectores, sólo que nosotros ya veníamos mal de antes, con la recesión pegándonos duro y esto complicó todo aún más. Febrero fue el último mes en el que facturamos algo, porque en marzo la gente ya casi no iba a los parques y, desde entonces, estamos cerrados, con cero posibilidad de apertura al corto plazo.

Incluso, hay lugares en el interior del país donde casi no hubo casos y se podría reabrir, pero parece que los gobiernos no están muy permeables a que nuestra actividad vuelva.

– ¿Mantuvieron reuniones con las autoridades para hablar sobre la situación y plantear la reapertura de los parques de diversión y centros de entretenimiento?

– El tema es que pertenecemos, en parte a Turismo, y en parte a Entretenimiento. Por un lado, estamos en el mismo canal de los cines y, claramente, también estamos en Turismo. De hecho, somos miembros de la Cámara Argentina de Turismo (CAT). Hemos pedido reuniones con todo el mundo, desde el presidente Alberto Fernández, pasando por todos los ministros del área y de ahí para abajo.

Hasta ahora, lo único que logramos fue una reunión que hizo el consejo directivo de la CAT con el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, donde se le plantearon todos los temas de la actividad. Tuve la oportunidad de hablar con él, me dijo que todo va a andar bien, que va a haber ayuda para la actividad… pero por ahora no hay nada.

Sólo hay un aporte para la industria del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pero, aparentemente, solo va a alcanzar para hoteles, agencias de viajes y un poco de gastronomía, quedando afuera los parques, las rentadoras de autos, las pistas de esquí y un montón de otras actividades que tienen que ver con el deporte, pero no entendemos bien porqué. Eso es lo que hay. Luego, con el resto de las ayudas, todavía no sabemos ni vimos nada.

También estuvimos con el subsecretario de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires, Industria y Comercio porteño, Ezequiel Jarvis, en una reunión que fue exclusiva para nosotros y donde se ofreció como interlocutor para colaborar con lo que nos haga falta. Pero la realidad es que solamente el 10% de nuestras operaciones están en la Ciudad de Buenos Aires y estamos en 18 provincias.

Con los préstamos no nos ayudan mucho porque, cuando tenés cero facturación y te ofrecen un préstamo con intereses, que desde ya tenés que devolver, ¿con qué lo vas a pagar si no producís caja?

Participé de la reunión de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, donde había dos proyectos presentados, pero el que se eligió no es el más adecuado para ésto. También, hace rato que vinimos pidiendo una reunión con el ministerio de Producción. Parece que la semana que viene nos van a dar algún tipo de encuentro, que aún está por confirmarse.

Llamamos a todos, algunos nos contestan, nos dicen que nos van a llamar… pero tenemos a más de 15 mil trabajadores que dependen de nosotros: la situación es desesperante. Sabemos que en muchos lugares del país se va a tardar mucho en abrir y, en otros, menos. Pero nosotros ya armamos un protocolo, que va a ser el capítulo de “Parques” del Protocolo Nacional de Turismo, y ya lo presentamos en el ministerio de Turismo y Deportes. Estimo que la semana próxima ya debería estar oficializado por esa Cartera de Estado, con lo cual ya lo podríamos empezar a usar en las ciudades donde los parques se pueden abrir, si es que los intendentes y los gobernadores los aceptan, porque hemos visto que se abren algunos shoppings, menos sus cines y sus parques.

Creo que, en el caso de los parques que no están dentro de los centros comerciales, podrán abrir en algunas ciudades, pero tampoco sabemos cuándo ya que por el momento no se permite el ingreso de gente que no sea de la zona. No podemos abrir sólo para la gente local, porque es muy caro abrir un parque. Más, teniendo en cuenta todas las normas sanitarias que hay que poner y que encarecen mucho el costo de la reapertura.

– ¿Qué pasa ahora con este sector en otros países?

– La realidad es que se han reabierto algunos parques en el exterior y los que son comparables con los nuestros están facturando sólo entre el 20 y el 30% de lo que facturaban antes. Entonces, tampoco la perspectiva es brillante y hablo de países del primer mundo, que fueron golpeados muy fuerte por la pandemia, pero donde la realidad económica no tiene nada que ver con la de Argentina.

No hablemos de Disney, en Orlando, porque es un caso especial. Abrieron con protocolos, con reserva previa, y sólo pueden entrar quienes tienen pases anuales o quienes ya habían comprado las entradas. Su protocolo no es muy distinto al que ya presentamos. Las entradas online para Disney se venden recién para el 1 de enero de 2021.

– Llevan casi 4 meses con cero facturación, ¿cómo pagan los salarios de 15 mil trabajadores?

– Tenemos 15 mil trabajadores que dependen de nosotros y sabemos que, con esta situación, alguna empresa va a caer total o parcialmente. La situación es insostenible sin ayuda del Gobierno. Necesitamos que nos den una mano. Estamos recibiendo los ATP, pero con eso sólo no alcanza. Claramente, no alcanza.

En la mayor parte de los parques, el 25% de la facturación anual es en los 15 días de las vacaciones de invierno, que empiezan este lunes. O sea, ese 25% ya se perdió. A eso, hay que sumarle Semana Santa, donde tenemos otro pico de facturación. Muchos empresarios ya dicen que vamos a perder la temporada de verano, por como se vienen dando las cosas. Entonces, perdimos el 2020 pero no fue un año neutro, porque dejamos de facturar y tenemos que pagar.

El Gobierno nos dice que no podemos abrir, lo cual es cierto porque no están dadas las condiciones para hacerlo, y que no podemos despedir empleados. Entonces, lo lógico es que el Gobierno pague el total de los salarios y no sólo una parte. Nosotros estamos con facturación cero. ¿Cómo hacemos? ¿Cuántas empresas pueden aguantar 6 meses más así, que tal vez sean los que queden por delante?

Los parques que no aguantaron y tuvieron que cerrar reubicaron a su personal en otros parques. Pero hay empresarios que tienen, por ejemplo, dos parques: uno en Santiago del Estero y el otro en Río Negro. Entonces, ¿cómo hacen para reubicar a su personal? ¿Los dejan en la calle?

Nadie quiere despedir ni a una sola persona: no es en absoluto nuestra intención, porque queremos conservar todos los puestos de trabajo. Pero creo que el Gobierno nos va a tener que dar una mano para eso ocurra, porque no podemos sostener más esta situación.

– ¿Qué medidas económicas específicas necesitan?

– Necesitamos medidas para este momento, que estamos cerrados, y también para mañana, cuando podamos abrir. Necesitamos ayuda para cubrir el 100% de los salarios, una presión más fuerte con las empresas eléctricas para que no nos sigan cobrando, a pesar de que el consumo actual es 0, o algo mínimo, como el consumo de una alarma.

Necesitamos beneficios impositivos: si bien no estamos generando impuestos como IVA o Ingresos Brutos -porque no estamos operando- eso va a ser muy importante para cuando volvamos a abrir. Necesitaríamos no pagar impuestos por un año para poder recuperarnos, como el impuesto al crédito y débito bancario, y que en 2021 no haya que pagar anticipo de Ganancias: es ridículo, porque ninguna empresa va a ganar dinero.

Pagamos IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales, salvo en Capital Federal, donde sólo se abonan los dos primeros. Pero en el resto del país, hay que pagar el impuesto nacional, el provincial y, encima, el municipal.

Cuando abramos, necesitamos préstamos a tasa 0, porque el capital de reserva lo estamos gastando en completar los salarios y en pagar las obligaciones asumidas. Además, tenemos que invertir en los nuevos sistemas de seguridad, entonces ¿cómo hacemos si no tenemos dinero?

Para que las empresas puedan sobrevivir, requieren mucha más ayuda de la normal. Necesitamos que permitan que las empresas -que estén en lugares donde ya se reabrieron las actividades- vuelvan operar con los protocolos que corresponden. No hablo de la Capital Federal porque es imposible, pero en el interior del país hay muchos sectores donde se podría comenzar a operar. Nos pasó con un parque en Corrientes, lo habilitaron para abrir un sábado a la mañana y a la noche lo clausuraron: no estuvo ni 10 horas abierto, con todos los gastos que su dueño tuvo que hacer. Y eso fue porque un sector del municipio permitió la reapertura, pero luego otro dijo que no. Marchas y contramarchas.

Entonces, me pregunto ¿cómo hacemos? No nos permiten despedir personal, no estamos trabajando, no nos alcanza con el ATP, mantenemos el mismo nivel de impuestos y de gastos en los servicios… Es todo muy difícil. Estamos tratando de sobrevivir y de no despedir a nadie. No estamos buscando sacar ni dinero, ni ventajas.

Por otro lado, si tenemos que renovar equipos, ¿cómo hacemos con el dólar que se disparó, si nosotros facturamos en pesos?

– ¿Cómo hacen con el pago de los servicios y alquileres, con predios tan grandes como los que necesitan para operar los parques de atracciones y los centros de entretenimiento?

– Hoy es imposible pagar, casi ningún parque está pagando los servicios. El problema es que no te los pueden cortar pero, el día que quieras abrir, te van a cobrar todo junto. Por eso, pedimos préstamos a tasa 0, o que de alguna manera se busque alguna solución para las actividades que no pudieron trabajar.

En cuanto a los alquileres, los shoppings no los están cobrando, pero hay que pagar las expensas. Si no las pagás, las debés y, en algún momento, hay que abonarlas. Quienes tienen un parque a la calle y tienen que alquilar el terreno o un local cerrado, en algunos casos, ya tuvieron que cerrar porque no se pusieron de acuerdo con el dueño. Como son locales muy grandes, los propietarios prefieren alquilárselos a un supermercado, por ejemplo, que no tiene problemas para funcionar.

Algunos propietarios redujeron en un porcentaje el costo de los alquileres. Otros, les dicen a los empresarios que paguen todo junto cuando vuelvan a abrir pero, ¿cómo hacen para pagar después?

– ¿Cómo es el protocolo que presentaron para la reapertura?

– Tenemos la suerte de tener como asociado y asesor a uno de los expertos en seguridad más importantes del mundo, Martín Pagura. Se desempeña como presidente del Comité de Seguridad de la Asociación Mundial de Parques y es quien se encargó de armar nuestro protocolo, basado en el de esa entidad, ya que fue uno de los profesionales que lo hizo.

Cada tipo de parque es diferente, porque no es lo mismo uno abierto que uno cerrado, pero el protocolo se basa en distancia social, elementos de higiene, la distancia entre las personas en las filas, el mantenimiento de los equipos y su limpieza, qué porcentaje de cada equipo se puede utilizar -por ejemplo, en el caso de las atracciones mecánicas- los elementos de protección, el uso de tapabocas, las caretas de acrílico para los empleados, el manipulación de los alimentos y bebidas, el tema de la desinfección, etcétera. Es un protocolo muy completo.

– ¿Qué sucede con los parques de atracciones donde hay animales?

– Además de todo lo que planteo, esos parques tienen el gasto de tener que alimentar a los animales. En esos casos, continúa trabajando una dotación chica, que es la que los cuida, como los veterinarios, los cuidadores, etcétera. Los animales están en perfectas condiciones, porque no ahorramos ni un sólo centavo en su cuidado y alimentación. No hay ningún riesgo para ellos, pero no deja de ser un costo adicional.

Los que tienen parques muy grandes también tienen más gastos, como cortar el pasto para prevenir el dengue. Si los parques no se cuidan, se vienen abajo, por eso es importante darles mantenimiento, aunque sea mínimo.

– ¿Qué busca la gente cuando va un parque de diversiones?

– El parque de diversiones es el contacto humano que se mantiene. A pesar de la tecnología y de todos los avances en el mundo del entretenimiento, las personas siguen viniendo al parque porque necesitan estar con otras. Justo lo que hoy no puede pasar, por la necesidad del distanciamiento social.

Además, nuestro ingreso es el de las familias que traen a sus chicos. Hoy, los niños están encerrados y no pueden ni asistir a la escuela. Es imposible que puedan venir.

Habitualmente, por los parques pasan 37 millones de personas al año. Algunos tuvieron que cerrar a partir del 10 de marzo, incluso antes de la cuarentena obligatoria, porque los municipios se lo pidieron o por política de la empresa, que decidió que las condiciones no estaban dadas para seguir operando, y cuidar así a sus clientes y visitantes.

El entretenimiento se está muriendo: tenemos más de 15 mil personas a punto de perder su trabajo. La situación que atravesamos es desesperante: sin ayuda vamos a desaparecer.

FUENTE: INFOBAE