El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, pidió «perdón» a los trabajadores de la salud que «están poniendo el cuerpo todos los días por no haber logrado evitar que la oposición buscara otra manera de protestar», que no pusiera «en riesgo» la salud de la gente.

Cafiero se refirió así al «banderazo» del «17A» que, en abierto desafío al aislamiento obligatorio, reunió a miles de personas en las inmediaciones del Obelisco, en otros puntos de la Ciudad, y en las principales ciudades del país, en medio del pico epidemiológico.

El temor de Cafiero es que las multitudinarias concentraciones, en las que se vio a mucha gente sin tapabocas y sin respetar la distancia social, aceleren la transmisión del coronavirus y dentro de unos días los centros de salud no den abasto con la demanda para atender a los enfermos.

«Cuando todo esto pase, la enorme mayoría de los argentinos vamos a poder decir que promovimos la solidaridad y que honramos la memoria de los muertos por esta enfermedad», indicó Cafiero.

Y agregó: «Entre esa enorme mayoría va a haber hombres y mujeres de todo el país y de todos los partidos. Pero también habrá una minoría que no va a poder decir esto cuando mire a los ojos a sus hijos».