Mauricio Macri rompió el silencio luego de meses y le hizo duros cuestionamientos al Gobierno de Alberto Fernández. El expresidente acusó al oficialismo de “gobernar sin límites y vulnerar la Constitución”. Pidió dar “una discusión profunda los principios que deben regir Nuestro Orden Social” y advirtió: “Es la República o la republiqueta”.

El ex presidente cargó contra medidas como el recorte de un punto porcentual de la coparticipación a la Ciudad para entregarle esos fondos a la Provincia de Buenos Aires, el proyecto de reforma judicial y las restricciones para circular durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus.

Con fuertes cuestionamientos al Ejecutivo, consideró: “Las autoridades al frente del Poder Ejecutivo Nacional vienen desplegando una serie de medidas que consisten en el ataque sistemático y permanente a nuestra Constitución”. Advirtió sobre “la intención del gobierno de establecer un Nuevo Contrato Social en la Argentina con principios dominantes inéditos”.

Una de las críticas más fuertes que le hizo al Gobierno fue a la quita de una parte de la coparticipación a la Ciudad. El expresidente afirmó que hubo una “indignante presión” al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, en una columna que escribió en el diario La Nación titulada “Para defender el presente y ganar el futuro”.

Algunas de las frases más resonantes del ex presidente fueron:

El insistente y vertiginoso accionar del ‘vamos por todo’, extravía el rumbo de la Nación: hay que ir por el camino que la Constitución manda.

Las autoridades al frente del Poder Ejecutivo Nacional vienen desplegando una serie de medidas que consisten en el ataque sistemático y permanente a nuestra Constitución.

Para poder gobernar sin límites, violentan la Ley Fundamental de la Nación, que es la encargada de garantizar la protección de nuestros derechos básicos y libertades individuales frente a cualquier intento de abuso de poder por parte de las autoridades.

A esta altura de los acontecimientos, el rumbo que ha tomado el país deja al descubierto la intención del gobierno de establecer un Nuevo Contrato Social en la Argentina con principios dominantes inéditos.

Se vulnera el equilibrio de los poderes del Estado para el pleno funcionamiento de la República, porque no se respetan los reglamentos de las cámaras del Congreso Nacional para debatir y sancionar las leyes.

Se pretende condicionar al Poder Judicial con una reforma que ya tiene media sanción en el Senado de la Nación y que será tratada en la Cámara de Diputados en las próximas semanas.

Retrocede el federalismo en la Argentina, porque el oficialismo condiciona a los gobernadores de las provincias cualquiera sea su signo político.

Cede el respeto a nuestras libertades individuales para que el debate y las opiniones no encuentren condicionamientos ni censura.

Lo que se busca es el control social y evitar que los ciudadanos manifiesten su disconformidad con las medidas que se toman.

No se puede producir ni trabajar para llevar el pan a la mesa de las familias argentinas, porque la idea es avasallar a la clase media para conseguir clientes dependientes del favor del Estado para poder sobrevivir.

Esta sociedad ya no tolera el atropello a las instituciones, la corrupción de los funcionarios, el delito en ninguna forma, la injusticia, la inseguridad, la impunidad, la violencia, la prepotencia y la anomia.

Hay que dar una discusión profunda y responsable sobre cuáles son los principios que deben regir Nuestro Orden Social: es la República o la republiqueta; es Democracia o demagogia.

Es el Estado de Derecho o es la jungla; es la propiedad o es la apropiación; es libertad de expresión o censura; es educación o adoctrinamiento; es verdadero o es falso; es luz o es oscuridad.

Nadie debería sorprenderse cuando el pueblo rechaza decididamente una y otra vez los decretos de necesidad y urgencia y las medidas abusivas de un poder inoperante frente a la compleja y delicada realidad que se vive en nuestro país.