La pandemia del coronavirus causó un verdadero furor por las bicicletas en todo el mundo y también en la Argentina. Usada como medio de transporte o como alternativa a otras actividades deportivas restringidas por la cuarentena, la demanda récord provocó faltantes de repuestos y modelos y en la industria calculan que el mercado se normalizaría a partir del segundo semestre del año próximo.

Lo cierto es que la bicicleta se posiciona hoy como un producto aspiracional, que compite en innovación y desarrollo con los autos, las motos y los celulares. También en los precios. La diversidad de modelos, categorías y componentes es tan amplio, que el abanico de valores parte desde los $15.000 y puede alcanzar los $1,5 millones en las versiones eléctricas y en las marcas de lujo.

Categorías y rango de precios
Precios estimativos de los modelos más vendidos en cada categoría

«El modelo más vendido es la Mountain Bike, rodado 29, con 21 velocidades, freno a disco mecánico, cuyo precio oscila entre los $30.000 y $45.000, según los componentes», explica Estrella Pereyra, de la firma mayorista que lleva su apellido y que cuenta con una cadena de 5 locales. La empresaria describe la demanda actual en la industria «como si fuese una corrida bancaria». «Hay desesperación por las bicicletas, dice, pero hay que distinguir si esto es una burbuja o una tendencia definitiva en la post pandemia».

El despegue, sin embargo, viene desde antes y es un fenómeno mundial. En la industria estiman que anualmente se venden entre 800.000 y 1,5 millones de unidades, de acuerdo con el contexto económico. Incluso en medio de la recesión y antes de la crisis de la pandemia, «las ventas ya venían bien», coinciden fuentes del sector. «Entre junio y agosto, después de dos meses de parate por la cuarentena, la demanda aumentó más del doble con respecto al año pasado», dice Nicolás Muszkat, un alto ejecutivo de Shimano, la empresa japonesa que es la principal proveedora global de frenos, cambios, platos y otros componentes para la transmisión. En el balance, Muszkat estima que cerrarán el año con un incremento del 20% en las ventas.

Radiografía de los fabricantes
La industria de las bicicletas es muy diversa. Está integrada por 25 grandes armadurías, entre ellas Dalsanto (Raleigh y KTM), Vairo, Osfrei (Zenith y Pivot), La Emilia (Motomel), Aurora, Olmo, Newsan, Peretti (SLP), Enrique, Tomaselli, Walher, Karabitian (Venzo), Pereyra (Sars) y López (Topmega). Y una extensa red mayoristas, distribuidores y alrededor de 5.000 pequeños talleres y bicicleterías de barrio, muchos de los cuales arman y producen a pedido.

 

En el otro extremo se ubican las marcas internacionales, como Specialized, Trek, Giant y Tern, que ofrecen los modelos de alta gama, con precios superiores al varios de los autos más económicos que se ofrecen en la Argentina, como el Volkswagen Gol, Renault Kwid y Ford Ka, por ejemplo.

 

Las medidas para evitar contagios incentivó el uso de las bicicletas como elemento de distracción y de transporte. Es un fenómeno mundial que produjo faltantes de piezas, repuestos y componentes para el armado de productos. «Incluso en países donde la movida está más desarrollada la demanda se disparó. En Europa las ventas aumentaron 26% y en Estados Unidos, 34%. En China no hay mediciones, pero también explotó», grafica Felipe Luongo, a cargo de la división Movilidad Urbana del grupo Newsan, que vende monopatines y bicicletas eléctricas y también tradicionales para las marcas Philco y Battle. El ejecutivo agrega que el mercado está saturado y reconoce que hay desabastecimiento.

Las principales fábricas de insumos y piezas provienen de China, país de origen de la pandemia. Con las plantas cerradas durante tres meses y el alza de la demanda, las entregas se dilataron y toda la cadena de producción se atascó. «Antes, los pedidos demoraban entre 3 y 5 meses. Hoy los plazos son de al menos 1 año, como mínimo», agrega Luongo. No sólo eso. La escasez, coinciden en el mercado, está repercutiendo en los precios. «Ya se están registrando subas, pero a nivel mundial», aseguran.

El pedaleo en las entregas de las factorías y el boom de ventas genera movimientos ascendentes. «Yo no diría que son prácticas especulativas. Hay algunas subas de precios, que tienen que ver más con la realidad de cuidar la mercadería ante la falta de producto», resume Esteban Freier, titular de la COMMBI (la cámara sectorial) y director de Osfreim que ensambla para las marcas Zenith y Pivot.

Imprevisto
«Nadie tenía previsto esto», remarca Emilio Vairo, socio gerente de una empresa familiar del mismo nombre. El empresario insiste en que el aumento del uso de las bicicletas viene desde antes. Pero que la crisis del coronavirus sorprendió a toda la cadena global y logística, que trabaja a destajo para responder las necesidades del momento actual. Vairo considera que esto representa una gran oportunidad para el nicho de las bicicletas eléctricas. «Estas versiones cuestan entre $700.000 y $1,3 millones y actualmente representan una porción ínfima de las ventas totales», aclaró.

Por la pandemia, los argentinos reformularon su pasión por el bicicleteo. Para suplir las restricciones de las salidas y el transporte, mucha gente sacó sus viejas bicicletas de las bauleras, balcones y galpones y buscó acondicionarlas. Esto también causó sorpresas y mucho trabajo a los talleristas de barrio y del interior del país. «Lo que pasa es una locura. Hemos vendido productos que teníamos stockeado desde hace años, porque la gente los compra para reparar modelos en desuso», subraya Muszkat.

A pesar del auge en la demanda, la penetración de las bicicletas en la Argentina está muy por debajo de los países europeos o asiáticos. Se calcula que en Capital, la penetración como medio de transporte no llega al 3%. Para muchos, la crisis del coronavirus permitirá consolidar la tendencia y muchos creen que es un mercado de gran potencial. En este sentido, las versiones eléctricas se posicionan como la alternativa más promisoria de la industria.

«Tenemos una gran demanda pero nos agarró bien preparados de stock», dice Juan Martin Savage, dueño de Rodar Electric, una startup de bicicletas y monopatines eléctricos radicada en La Plata y que tiene una sucursal en CABA. Fundada en 2013 en un garage, Savage asegura que despacha unas 1.000 unidades al año y describe que en esa categoría el rango de precios oscila entre los $70.000 y $1,2 millones.

La variedad de costos tiene que ver con la calidad y el material de los componentes. «También se podría dividir a los usuarios entre los que usan la bici como medio de transporte y los que la usan como forma de esparcimiento o deporte. Y entre los que la usan como deporte, a los que solo piensan en hacer actividad física y los que se suben a alguna especialidad en particular y se dedican en forma amateur o profesional, en especialidades como BMX, Ruta, Triatlón, Cross country, Enduro y Downhill», distingue Freier.

Con una planta y 106 empleados ubicada en las cercanías de la localidad santafesina de Rafaela, Marcos Peretti, que ensambla y vende para la marca SLP, explica que hoy ofrece alrededor de 130 modelos de bicicletas, «desde niños hasta de competición de carbono y eléctricas», con precios que van desde los $3.000 hasta los $300.000.

Con el GPS en los productos más vendidos divididos por categoría, los precios por categoría podría quedar del siguiente modo:

  • Para chicos de 3 años ($15.000 a $50.000)
  • Playeras y urbanas (de $30.000 a $60.000)
  • Las Mountain Bike (de $35.000 a $100.000)
  • Las de Ruta (de $120.000 a $300.000) y las eléctricas ($100.000 a $1 millón). Pero dentro de esas mismas categorías, los valores pueden cambiar sustancialmente.

Un informe del Banco Ciudad revela la intensidad de la demanda actual. Desde hace años, la entidad ofrece créditos para la compra de bicicletas como parte de un plan para incentivar su uso: tiene 150 locales adheridos y en julio se realizaron 516 operaciones, «más que el doble del mismo mes del año anterior», señalaron.