Ayer desde las 20 horas la gente empezó a congregarse. Mientras la familia de Ana Dominé y otros ciudadanos se reunían en la esquina de Avenida Alem, donde le arrebataron la vida, otro puñado llegaba a Plaza Independencia con pancartas y carteles. Una hora después, ya eran miles los presentes.

Frente a Casa de Gobierno se escucharon muchas voces: «¿Dónde están los derechos humanos?», «Todos los días matan gente», «Acá el que tiene hambre sale a trabajar dignamente». «Queremos seguridad». «Queremos justicia».

A todas las frases las acompañaron aplausos, a los que a las 20.37 se unieron boocinazos. Habían empezado a llegar los familiares y amigos de Ana, y en un abrir y cerrar de ojos el espacio quedó chico.

No se respetó distancia social porque la urgencia anoche fue más grande que el Covid-19. El dolor y la desesperación de cientos de familias que perdieron en manos de delincuentes a los suyos no pudo esperar a que la cuarentena termine, porque a la luz de los hechos su reclamo no es exagerado: «nos están matando».

La protesta fue un cimbronazo importante para las autoridades provinciales y ahora solo resta esperar para saber si se escuchó a los ciudadanos y si hay respuestas a los pedidos. Seguridad y Justicia.