Luego del asesinato de un policía en el barrio poreteño de Palermo a manos de una persona con problemas psiquiátricos que llevaba un cuchillo, se reavivó la polémica por el uso de pistolas Taser. Este tema había cobrado notoriedad en tiempos del gobierno de Mauricio Macri, cuando la Ministra de Seguridad de entonces, Patricia Bullrich, autorizó su compra.

Inicialmente todo quedó en la nada y se llevó a que no fueran utilizadas por las Fuerzas de Seguridad, pero la muerte evitable del policía lo trajo de vuelta al centro de la escena.

En este contexto, es que ahora el Ministerio de Seguridad a cargo de Sabina Frederic decidió asignar al grupo GEOF (de Elite) de la Policía Federal las 90 pistolas no mortales Taser.

La ministra de Seguridad de la Nación autorizó su utilización no sin antes determinar a modo de orden que se dicte un curso de adiestramiento. También abogó por la realización de un protocolo exclusivo para su despliegue en hechos delictivos. Esto es en realidad una prueba piloto.

En diciembre de 2019, Frederic había manifestado que las Taser solo podían estar en manos de cuerpos especiales de las fuerzas federales en caso de extrema gravedad como secuestro y toma de rehenes.

Desde el Gobierno, sin embargo, aclararon que el uso de las pistolas va a darse bajo “estrictas reglas de protocolo”, en espacios reducidos y bajo la idea que predomina en los cánones que imparte las Naciones Unidas. Es decir, que actúan para mitigar el uso de armas de fuego en situaciones en que se requiere.