El presidente norteamericano, Donald Trump, podría volver hoy a la Casa Blanca. Sin embargo, persisten las dudas sobre cuál es su verdadero estado de salud.

Afectado por el COVID-19, Trump fue internado en el hospital militar Walter Reed el pasado viernes. Desde entonces, los partes médicos han sido contradictorios sobre la condición real del primer mandatario.

Los médicos revelaron que en dos oportunidades su nivel de oxígeno disminuyó por lo debió recibir ventilación adicional. Sin embargo, el presidente sorprendió a muchos cuando hizo una breve aparición desde el automóvil oficial para saludar a quienes se reunieron en los alrededores del hospital.

Los médicos revelaron que en dos oportunidades su nivel de oxígeno disminuyó por lo debió recibir ventilación adicional. Sin embargo, el presidente sorprendió a muchos cuando hizo una breve aparición desde el automóvil oficial para saludar a quienes se reunieron en los alrededores del hospital.

El New york Times dijo que esa salida tuvo un objetivo específico: «El presidente Trump buscó disipar cualquier percepción de debilidad el domingo con una salida sorpresa».

Pero al mismo tiempo agrega en su edición de este lunes que fue una salida «aparentemente arriesgada desde su cama de hospital para saludar incluso a sus seguidores».

El tratamiento que recibe el presidente
Además de las dos oportunidades en que recibió un soporte de oxígeno hay dos datos más que disparan las dudas sobre su estado de salud: Primero, el tratamiento con Remdesivir,

Es un antiviral que ya el pasado 22 de mayo, la revista New England Journal of Medicine (NEJM), dijo que los enfermos tratados con este fármaco se recuperan una media de cuatro días antes que el resto de pacientes. Lo confirmó por tuit una de sus estrechas colaboradoras, la vocera Kayleigh Mc Enany.

Pero además, también se dijo que le están aplicando esteroides. En concreto: dexametasona.

Es un corticoide que se aplica para los pacientes con COVID-19 grave que desarrollan una respuesta inflamatoria que puede provocar daño pulmonar. Pero su aplicación está restringida a pacientes graves.

Así dijo el médico de la Casa Blanca, el Dr. Sean Conley, durante una sesión informativa el domingo: «Decidimos que, en este caso, los beneficios potenciales al principio del curso probablemente superaban los riesgos», dijo el médico presidencial.

De ser ese el caso, su regreso a la Casa Blanca despierta más dudas aún.

Mientras tanto, este lunes por la mañana, apareció una catarata de mensajes sobre la campaña electoral en su cuenta oficial de Twitter.