En la víspera del primer juicio oral por abusos sexuales en el Instituto Próvolo de Mendoza, la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico elaboró un protocolo con 11 recomendaciones para víctimas que denuncien a sacerdotes en sede canónica -además de la judicial- «a fin de preservar su integridad» evitando su «revictimización y manipulación» por parte de integrantes de la Iglesia.

Entre las principales medidas propuestas se encuentran la de «denunciar lo más pronto posible ante la policía o fiscalías» y, en caso de que se decida recurrir a la autoridad eclesiástica, «que sea después de que tomen conocimiento (del delito) el mecanismo judicial estatal, el único que le va garantizar imparcialidad y las garantías constitucionales».

El asesor legal de la Red, Carlos Lombardi, aseguró a Télam que el protocolo «es una respuesta a las normas, guías y acciones» impulsadas por Papa Francisco y los obispos para combatir los casos pederastía en el seno de la Iglesia, los cuales «no hacen otra cosa que revictimizar» a los niños abusados, porque «están están destinadas a blindar la institución».

 

Fuente: Télam