Lucía Costa Osores, tenía 18 años y murió este sábado en el Hospital del Quemado de la Ciudad de Buenos Aires, después de dos paros cardíacos, tras la explosión en el bar Zar Burgers en San Miguel.

Su cara, su cuello y su torso ardieron dentro del bar luego de que un bidón con alcohol explotara al entrar en contacto con un artefacto usado para calefaccionar y como centro de mesa. Además de ella, otras ocho personas sufrieron heridas y tres permanecen internadas.

La causa quedó a cargo de la UFI Nº 4 de Delitos Culposos del Departamento Judicial San Martín, que caratuló el hecho como “homicidio culposo y lesiones culposas”. Por el momento fueron imputados la mesera, el dueño y el encargado del local.

El artículo 84 del Código Penal sostiene que «será reprimido con prisión de uno a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a diez años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte». Además, el mínimo de la pena se eleva a dos años si fueren más de una las víctimas fatales.

Todo ocurrió el viernes pasado, para esa fecha aún restaba tiempo y la tragedia que terminó con Lucía muerta puso al descubierto la precariedad y falta de control. Sobre la donde estaba la joven mesa había un artefacto, algunos lo llaman hornito, otros velón, que tenía una llama alta. Había uno por cada grupo de personas. Funcionaba como decoración y como calentador, y fue el desencadenante de la explosión.

Una cámara de seguridad del bar captó el momento en el que la moza se acercó a Lucía y a sus amigos con un bidón de cinco litros. Primero lo destapó y apoyó en la mesa. Luego agarró el artefacto y vertió el líquido que contenía el bidón. Una llamarada iluminó el patio y encegueció la visión de la cámara. Pero segundos antes se llega a observar que Lucía, sentada al lado de donde la moza estaba de pie, recibió la parte peor.

Después la cámara muestra personas convertidas en llamaradas. Algunas se mueven, otras se consumen en el lugar. «Mi hija vino a comer una hamburguesa y terminó prendida fuego como un carbón», dijo su padre, Pablo Costa, a periodistas. Desde que todo ocurrió, fue uno de los que llenó el frente de Zar Burgers con grafitis y banderas. Además de la que pide «Justicia por Luci», hay otra que dice: «Papá siempre con vos».

Lucía fue intubada al llegar al Hospital Larcade, en San Miguel. Luego la trasladaron al Hospital del Quemado de Ciudad de Buenos Aires, donde el sábado murió. El resto de los heridos también fueron derivados al Larcade y los de mayor gravedad al instituto porteño.

La familia de Lucía pide que los procesos no se enlentecieran para que la autopsia fuera este lunes y, así, poder despedirla. Según su padre, «era un sol, nunca se llevó una materia». Había hecho un curso de manicura y otro de peluquería. Además, «misionaba en la iglesia de San Miguel» y vivía con su mamá.

Está previsto que este martes se le practique la autopsia al cuerpo de la joven en una morgue judicial de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que ayer se le realizó el hisopado a los restos, para descartar que tuviera coronavirus, procedimiento que se realiza por protocolo.