Un hombre de 33 años fue asesinado a golpes en la madrugada del sábado por un grupo de personas que lo acusó de haberle pegado durante una discusión a su pareja en una casa de la localidad mendocina de Las Heras. Analizan las cámaras de seguridad para intentar determinar si de la agresión también participaron policías.

Todo empezó poco después de la medianoche, cuando una mujer de 30 años llamó al 911 y denunció por violencia de género a Maximiliano Flores. La policía llegó para detenerlo al domicilio de la calle Paso Hondo al 3200 unos minutos después, pero el acusado logró escaparse tras intentar quitarle el arma reglamentaria a uno de los efectivos.

Una custodia policial se instaló entonces en la vivienda de la víctima por si el hombre denunciado decidía volver, y lo hizo algunas horas más tarde. Flores estaba visiblemente alterado, se enfrentó con los agentes e incluso le fracturó el tobillo a uno de ellos. Pero no consiguió escapar nuevamente.

En ese momento fue cuando intervino un grupo de vecinos que había observado la situación y detuvo al acusado a golpes y patadas. Su muerte poco después en el Hospital Ramón Carrillo, donde lo habían trasladado de urgencia, dio inicio a una investigación a cargo de la fiscal Andrea Lazo.

Mientras espera el informe de los forenses para determinar si la muerte de Flores se produjo como consecuencia de la paliza que recibió o por otras causas, la funcionaria analiza los videos de las cámaras de seguridad del lugar para identificar a los agresores y conocer si alguno de los policías estuvo involucrado en el hecho. Hasta el momento, según trascendió, no hay ningún detenido.

Antecedente de venganza en Godoy Cruz
A principios de 2020, en enero, una joven de 21 años denunció que había sido violada y un grupo de personas decidió tomar venganza en lugar de esperar que actúe la Justicia.

El acusado en ese caso fue Juan Flores Ortubia, un hombre que tenía antecedentes por robos y lesiones, a quien golpearon brutalmente y abandonaron en un basural.

Dos días después del ataque encontraron su cuerpo: había sido parcialmente enterrado vivo después de ser torturado y abusado sexualmente. Pero seguía vivo.

Flores Ortubia agonizó varios meses hasta que finalmente murió en mayo pasado en el Hospital Paroissien, donde estaba internado.