El mes de noviembre será el último pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que llegará a un número de personas muy inferior a los tres anteriores.

El bono de $10 mil pesos lo recibirán 2.500.000 personas, lo que significa una reducción de más de 6 millones de beneficiarios.

El beneficio lo mantendrían los jóvenes de 18 a 25 años, el grupo más golpeado por la falta de trabajo a raíz de la crisis económica que provocó la cuarentena, y las mujeres jefas de hogar sin empleo ni ingresos.

En tanto, quedarían fuera las personas que cobran la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación Universal por Embarazo, monotributistas de las categorías más bajas y el personal de casas particulares. Todos representan al menos dos tercios de los actuales beneficiarios.

Para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de la Asignación Universal por Embarazo, que representan un tercio de los que cobran el IFE, habrá un aumento de la asignación en diciembre. Hace dos semanas el Gobierno incorporó más de 723.000 los niños, niñas y adolescentes a la prestación, que hoy otorga un monto de $3540 mensuales por menor a cargo.

Además, habrá «un acompañamiento fuerte» a través de un refuerzo de la Tarjeta Alimentar antes de fin de año que, actualmente, representa $4000 para las familias con un hijo y $6000 para los grupos familiares con dos o más hijos.

Este será el cuarto y último pago del Ingreso Familiar de Emergencia, instrumento que se ideó para evitar el colapso de la franja más vulnerable de la sociedad. El primer pago se pagó entre abril y mayo; el segundo, entre junio y julio, y el tercero, en agosto.