Al ex secretario de Transporte del kirchnerismo se le adjudican varios bienes que no tenía a su nombre pero que obtuvo a partir de realizar negocios oscuros en la oficina pública que manejó entre 2003 y 2009.

Un hotel llamado Saint Tropez, con 16 habitaciones, pileta y parque y ubicado en la avenida San Martín al 2300 en Villa Carlos Paz se ha comprobado que era propiedad de Ricardo Jaime.

Un empleado del hotel realizó la denuncia de irregularidades y en su declaración vía Zoom ante el Tribunal Oral Federal 6, López, que no había declarado en la investigación previa al juicio, relató que quien le daba órdenes de cómo organizar el trabajo en el hotel era Julieta Jaime, una de las hijas del ex funcionario, también en juicio como testaferro de su padre.

López era empleado registrado del hotel Saint Tropez y sus sueldos los pagaba una sociedad llamada Lago Azul. Esa sociedad que adquirió el hotel en agosto de 2007 por 400.000 dólares tenía domicilio en la calle Omaguacas 91 de Carlos Paz. Esa es casualmente la casa de Julieta Jaime. Los dueños de la sociedad son Lisando López y Alfredo Pielach. Ellos forman parte de la estructura empresarial de Néstor Otero, el dueño de la Terminal de Ómnibus de Retiro, concesión que estaba bajo la jurisdicción de control de Ricardo Jaime.

Jaime confesó haber recibido coimas por parte de Otero. Es que Otero le pagaba el alquiler del departamento en el que Jaime vivía mientras debía controlar la concesión de Retiro. Jaime fue condenado, su condena está firme, y a Otero le otorgaron una probation. Es decir que Otero coimeaba a Jaime por diversas vías. Una de ellas, estiman los investigadores judiciales, fue el hotel Saint Tropez.

La fiscal del juicio, Gabriela Baigún le preguntó a López, el ex empleado de Saint Tropez, quién era el dueño del hotel. Y López no dudó: “El hotel era de Jaime”. Le pidieron que precisara su afirmación tan contundente. Y contó una anécdota. “Una tarde entró un hombre al hotel y sin saludar a nadie ni pedir permiso pasó a la zona de pileta. Yo cumplí con mi obligación y le pregunté quién era y qué buscaba. Dijo: ‘Soy el dueño del hotel. Soy Jaime’”, relató López.

López contó que ante aquella irrupción de Jaime en el hotel llamó a Marcela del Valle De Santis, la contadora que administraba Saint Tropez y que pagaba los sueldos en efectivo. López dijo que la mujer le confirmó lo que le había dicho el propio Jaime.

Vía remota desde su casa, López señaló algo curioso que le sucedió cuando trabajaba en el hotel. “Yo ganaba una comisión por cada evento que consiguiera para que se hiciera en el hotel. Entonces trataba de conseguir la mayor cantidad posible. Hubo un momento en que De Santis empezó a rechazar la llegada de contingentes para eventos. Me frenaban los grupos. Preferían tener vacío el hotel a que viniera gente”.

La hotelería ha sido señalada por los expertos en lavado de dinero como uno de los negocios habitualmente utilizados para ingresar plata sucia, como la de las coimas recibidas por funcionarios públicos, al circuito legal.

La fiscalía que encabeza Baigún trabaja para comprobar uno a uno cada caso de bienes que en la instrucción de la causa se la atribuyó a Jaime.