Luego del asesinato de Enzo Aguirre, el joven de 23 años que fue encontrado asfixiado en un hotel del centro de la ciudad de Buenos Aires, el exjuez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni se mostró a favor de legalizar el ejercicio de la prostitución.

Zaffaroni argumentó que “prohibiendo la prostitución estás agravando todo y generando un Estado cafishio que propicia la explotación”.

“Creo que es indispensable reconocer que existe el trabajo sexual. Frente a cualquier problema social conflictivo hay dos caminos: creer que se puede eliminar de forma ilusoria o entender que no se puede eliminar, y hacer una reducción de daños”, expresó el exmagistrado del máximo tribunal argentino.

Asimismo, el actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien en 2011 se vio envuelto en un escándalo cuando se descubrieron prostíbulos en al menos cuatro departamentos de su propiedad que tenía alquilados, consideró que se puede caer “en algo ilusorio creyendo que con la prohibición de la prostitución va a eliminarse todo, porque el problema se agrava”.

“Ponés a las personas en manos de cafishios, estás favoreciendo la explotación, y generando todo un problema mucho más grande como la corrupción, generando un Estado cafishio, que justamente vive de la corrupción, la explotación, en vez de pagarle a sus funcionarios”, enfatizó al respecto.

Un crimen de odio

Además, a tono con entidades como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), Zaffaroni, en declaraciones radiales, dijo que el asesinato del joven Aguirre fue “un crimen de odio”.

“Puede que sea un robo, pero es claro que es un crimen de odio también. Esto tiene importancia para calificarlo a la opinión pública, que entiendan que esto no es sólo en contra de este muchacho, sino contra toda una categoría social, contra todo lo que no sea una sexualidad convencional”, afirmó el exmagistrado.

Al profundizar el concepto, advirtió que “el crimen de odio es por motivación puramente discriminatoria”. Y agregó que “no interesa la individualidad, sea Juan, Pedro o Felipe, interesa que pertenezca a un grupo discriminado y por tanto en el grupo odiado, el odio se manifiesta en la agresión a esa persona”, agregó.

El cadáver de Aguirre fue hallado el viernes pasado en el hotel “Le Petit Suite”, ubicado en la calle Esmeralda al 900, en el barrio porteño de Retiro.

Las sospechas apuntan a que el muchacho fue asfixiado por personas con las que concretó una cita sexual, y que luego quisieron robarle.

El cuerpo sin vida del joven oriundo de Corrientes, que meses antes se había desempeñado como mozo en el boliche Punto Zero y como efecto de la pandemia perdió ese trabajo, para luego comenzar a incursionar en la prostitución, tenía marcas de precintos y una media en la boca.