Un grupo de padres del Jardín N° 917 de Lomas de Zamora espera respuestas desde fines de julio del año pasado, cuando denunciaron en la Justicia que un hombre, que trabaja para la secretaria de Cultura del municipio y había ido al establecimiento escolar para hacer un espectáculo disfrazado de payaso, abusó sexualmente de al menos ocho menores.

El acusado fue identificado como Paulo Meneses y ya tenía antecedentes penales por una “violación en manada” en Chascomús en el año 2002. En el caso de los menores, los abusos se habrían dado todos durante el mismo día pero en distintos espacios: el baño, las aulas y la casita del patio.

“Yo venía notando rara a mi hija. Hasta que un día sale del jardín enojada con el padre y conmigo y nos dice que no la cuidamos, y ahí nos lo cuenta”, dijo a Crónica Lionela, la mamá de una de las víctimas, que habría empezado a manifestar cambios en su comportamiento después de la visita del “payaso” a su escuela. Seis meses pasaron antes de que la nena pudiera por fin poner en palabras lo que le había pasado.

Junto a ella, Gianina, otra de las mamás, reclamó: “Todavía seguimos esperando. Los niños no van a estar tranquilos mientras su abusador esté suelto”. Según contó la mujer mientras reclamaba justicia en la puerta del colegio, su hija tenía cuatro años cuando fue abusada delante del resto de sus compañeritos de la sala.

A la denuncia de la primer familia se le sumaron otros tantos testimonios. Sin embargo, por toda respuesta, los directivos del jardín se refirieron a los chicos como “fabuladores”.

“Violación en manada” en Chascomús
La denunciante prefirió no publicar su nombre, pero dialogó con el portal Política del Sur y contó el ataque sexual del que fue víctima cuando tenía 20 años y asistía a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano en 2002.

De acuerdo a su relato entonces, junto con una amiga, Paulo Meneses y otros dos jóvenes, organizó un viaje a Chascomús pero, a último momento, la otra chica le avisó que no podía ir. A pesar del imprevisto ella siguió adelante con el plan, y por la noche el acusado, conocido como el payaso Jota Jota, le dio de tomar whisky con jugo de manzana. “Fue tomarlo y quede inconsciente, lo último que recuerdo es que me caigo”, sostuvo la víctima.

Esa noche la violaron los tres hombres que habían ido con ella. “Sentía desesperación, que cambiaban las personas que me iban violando y yo no tenía fuerzas para moverme. Quería sacármelos de encima, y por más que lo intentara, no podía, era como estar paralizada, pero a la vez sentía y escuchaba todo, sus voces, sus risas, que entraban y salían de la carpa y que me volvían a violar”, recordó.

Cuando se despertó le dolía la cabeza, se sentía shockeada y tenía miedo. Su cuerpo le daba todas las señales de una violación, pero ella se negaba a creerlo. “Quizá hacerme cargo de eso en ese momento, hubiera sido demasiado traumático. Veía a mis violadores todas las mañanas en la escuela. Entonces, elegí pensar que fue una pesadilla, después elegí no volver a pensar en eso”, explicó ahora la denunciante.

Pero el velo que ella misma había corrido sobre esa noche se cayó de golpe un día, tiempo después. “Lo recordé todo, como mirar una foto. Todas las señales físicas, pero no lo que había pensado esa noche”, añadió. Recién en septiembre del año pasado escrachó a sus abusadores en las redes sociales, habló del ataque y de “burundanga”. También presentó una denuncia penal y pidió declarar como antecedente dentro de la nueva causa en la que Meneses está imputado.