El presidente Alberto Fernández apura para este viernes la firma de un nuevo pacto fiscal que le permitirá sellar una nueva alianza con las provincias. Para ello recibirá a todos los gobernadores en Casa Rosada, pero aún no está confirmada la presencia del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Desde el Gobierno aseguran que fueron convocados todos los mandatarios provinciales, pero que todavía resta la confirmación de Larreta, en medio del creciente conflicto por la poda de recursos para la Ciudad que avaló el Congreso esta semana.

Pero además, el pacto fiscal contiene un punto controversial para el jefe de Gobierno porteño: establece un pla­zo de dos años antes de poder ac­cio­nar an­te la Cor­te Su­pre­ma o re­cla­mar por cuestiones vinculadas por la Co­par­ti­ci­pa­ción. Si bien Nación está dispuesta a reducirlo a un año, desde la Ciudad quieren que directamente se elimine como una condición para su firma.

Sucede que si avanza la estipulación de un plazo, Larreta debería cancelar la presentación judicial que hizo por la quita de recursos, hasta tanto se cumpla el tiempo pautado.

También cuestiona que el proyecto obliga a mantener la exención del impuesto sobre los ingresos brutos a las Leliqs y el Gobierno porteño se mantiene firme en no ceder en ese punto.

El encuentro entre el Presidente y los mandatarios provinciales está previsto para el mediodía en el Museo del Bicentenario, encuentro en el que espera poder avanzar con la firma del pacto fiscal que de por terminado el acuerdo alcanzado durante la gestión de Mauricio Macri. Fernández lo suspendió apenas asumió al mando del Ejecutivo nacional.

Ese primer consenso había sido firmado en 2017 por el entonces presidente y 19 gobernadores y uno de los aspectos clave era la rebaja del Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB). Luego había sido modificado a partir de la grave crisis económica de 2018 y finalmente suspendido en diciembre de 2019 con el aval del conjunto de los mandatarios provinciales.

Esta suspensión rige hasta el 31 de diciembre de 2020 y por eso la urgencia de Fernández de avanzar en un nuevo acuerdo que reemplace el anterior.

El objetivo del nuevo pacto fiscal será entonces el de frenar la baja de impuestos locales que obligaba el primer consenso, para evitar la caída de recaudación tanto en el ámbito provincial como municipal. Este punto era clave en el acuerdo anterior porque pretendía de esta manera impulsar la inversión privada, pero terminó significando menos recursos para los distritos.

Hasta el momento, todos los gobernadores peronistas acompañan el proyecto, mientras el Gobierno nacional termina de cerrar la negociación con los mandatarios de la oposición que, descartan, dará un resultado positivo. Restará entonces ver qué decisión adopta en las próximas horas el jefe de Gobierno porteño.