El resultado electoral impactó en el sector automotor, un negocio donde los vaivenes políticos y económicos se sienten rápidamente.

Apenas se conocieron los resultados de los comicios, la primera decisión que se tomó en terminales y concesionarios fue suspender la facturación de los autos que tienen en stock, ya que la suba del dólar que se percibía desde la noche del domingo se sabía que modificará los precios en cuestión de días.

Y el salto del billete verde en la jornada del lunes lo confirmó: hoy nadie vendió y las agencias encanutan los autos que tienen en stock frente a las inevitables subas de precios.

La decisión de no vender no fue la única que se tomó inmediatamente, sino que más allá de esto, la situación puertas adentro es realmente preocupante.

Para el sector, un cambio de Gobierno genera incertidumbre tanto por lo que pasará en el corto plazo, como por el futuro de la industria si el resultado de las PASO se repite en octubre.

En los últimos dos meses, con el plan de bonificaciones que dispuso el Gobierno junto con ADEFA, el optimismo había retornado levemente a los salones de venta y los patentamientos empezaban a recuperarse. Así, se esperaba llegar a diciembre con unas 500.000 unidades vendidas.

Ahora, con el resultado en las manos, todos los pronósticos dan marcha atrás y el sector vuelve a prever un mes en baja.

Quienes también están sintiendo las consecuencias del contexto político son los importadores, los primeros que hoy decidieron suspender las ventas de autos.

«Anoche ya se comunicó la decisión de cancelar todo tipo de operación y rever los planes que teníamos para el último trimestre, confirmaron desde una importadora a iProfesional.