Un dramático asalto a una mujer y sus tres hijas, de 12, 10 y 8 años, ocurrió en las últimas horas a plena luz del día y bajo el foco de una cámara de seguridad en la localidad bonaerense de Moreno. Los delincuentes eran 11 e iban disfrazados de policías. Tenían chalecos antibalas, escopetas y hasta arietes. “Esto es un allanamiento”, gritaron para alejar a los curiosos y entraron a la casa por la fuerza con las mujeres. Los siguientes 15 minutos fueron una pesadilla.

Fue un auténtico golpe comando y para la familia, que ya fue asaltada en otras oportunidades, no se trató de un robo al voleo. Solo que esta vez, el accionar de la banda fue el de un grupo de profesionales y en segundos se habían desparramado por todos los ambientes de la vivienda. Mariana, la propietaria, quedó en una de las habitaciones con su hija más chica y a merced de dos de los ladrones.

“Me preguntaban dónde estaban los millones y el oro”, relató la mujer. Pero mientras ella intentaba convencerlos de que no tenía la cantidad de dinero que buscaban y que sus ahorros ya se los había entregado, uno de los sujetos tomó del brazo a la nena y le apuntó con el arma a la cabeza.

“Dame la plata o me llevo a la nena”, fue la amenaza del asaltante y el pánico recorrió el cuerpo de la mujer. La reacción que tuvo, entonces, fue desesperada: “Lo agarré de la mano al delincuente para que no se la llevara”. Con la otra mano, Mariana se aferró al brazo que tenía libre su hija. El segundo ladrón ahora le apuntaba a ella con su pistola.

“Cerré los ojos y pensé que me moría”, aseguró la víctima todavía visiblemente shockeada por la situación que sufrió. Sin embargo, sostuvo: “Nunca le solté la mano”. La escena era sobrecogedora. Uno de los ladrones había encañonado a la menor mientras que su cómplice tenía en la mira a la madre, y ella aferrada a ambos. En ese momento, cuando lo único que le daba vueltas en la cabeza era la pregunta de cuándo se le iba a escapar el tiro, en lugar de una detonación empezó a escuchar la alarma vecinal.

Los ruidos y el movimiento sospechoso alrededor de la casa habían puesto en alerta a otras familias de la cuadra y la inminente llegada de la policía precipitó la fuga de los delincuentes, que terminaron robando nada más que los teléfonos celulares y algo de dinero en efectivo.

Pasado el susto y sin que nadie hubiera resultado herido, Mariana admitió que para ella los minutos que estuvieron adentro de su casa “fueron eternos”. “Lo material va y viene, la vida no te la devuelve nadie”, reflexionó. La investigación quedó a cargo del fiscal Federico Soñora, titular de la UFI N°4 de Moreno.

La llegada de los delincuentes quedó registrada en una cámara de seguridad

 

Fuente: TN