Los plazos fijos UVA son una alternativa poco conocida entre los ahorristas y los bancos no los difunden demasiado. Sin embargo, estas colocaciones que ajustan por inflación son una forma sencilla y rápida de asegurarse un retorno que cuide el poder adquisitivo de los pesos. Pese a la poca publicidad, son cada vez más los ahorristas que, presos del cepo, se vuelcan a esta opción. Hasta el 18 de febrero, el stock de estos depósitos creció $11.000 millones promedio.

En tiempos de fuertes restricciones cambiarias, los pequeños clientes bancarios que tienen ahorros en moneda local, y que normalmente comprarían dólares, buscan otros refugios. Las inversiones en la Bolsa muchas veces resultan sofisticadas para los minoristas, que prefieren resolver qué hacer con su dinero a través del homebanking. Para ellos, los plazos fijos UVA son una opción que conserva el poder de compra aunque no ofrece grandes retornos.

Según la jerga financiera, se trata de un instrumento que ofrece una tasa real positiva porque el capital se ajusta a partir de la variación de los precios medida en el índice CER y, además, ofrece una leve tasa fija sobre esa actualización. Si bien no cubre ante una disparada del dólar -que el Gobierno trata de evitar- sí protege los ahorros de una suba de la inflación, que los analistas estiman que cerrará el año entre 45% y 50%. Si ese pronóstico se cumple, los depósitos UVA le ganarían por más de 10 puntos a un plazo fijo tradicional, que paga 37% nominal anual.

¿Cuántos tipos de plazo fijo UVA hay?
En la actualidad, conviven dos alternativas de plazos fijos UVA y los bancos están obligados a ofrecer ambas:

Plazo fijo UVA tradicional: el capital debe quedar depositado en el banco durante un mínimo de 90 días. A cambio, la entidad ofrece ajuste UVA y una tasa fija, que hoy suele estar por debajo del 1%. Un banco de primera línea, por ejemplo, ofrecía este miércoles UVA+0,10% para cualquier plazo.
Plazo fijo UVA precancelable: esta opción fue lanzada a comienzos del año pasado. Se trata de un plazo fijo UVA a 90 días que debe cumplir con varios requisitos. Por un lado, debe ofrecer una tasa mínima de UVA+1%. Por otro, el cliente puede cancelar la colocación a partir del día 30. De esa manera, da más flexibilidad a la inversión. Sin embargo, en caso de precancelar, el ahorrista pierde el ajuste UVA y pasa a cobrar una tasa fija que hoy está establecida por el Banco Central en 30,50%.

¿Cómo se constituye?
Los plazos fijos UVA se constituyen fácilmente a través del homebanking o la aplicación móvil de las entidades financieras. En la pestaña de inversiones de cada banco se debe elegir el tipo de depósito, el plazo y el monto.

Dado que es más conveniente la colocación precancelable (por su flexibilidad y su tasa fija más alta) es importante elegir correctamente esa opción. Luego, al término del plazo, el banco deposita el dinero, con intereses, en la cuenta del cliente.

Plazos y tiempos
Los plazos fijos UVA fueron creados bajo la gestión de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central (BCRA) y cobraron fuerza desde 2017. La concepción inicial era que fueran la contracara de los préstamos UVA, que empezaban a tomar vuelo en aquel momento. Por eso, se había establecido que el plazo mínimo de estos depósitos fuera de 180 días, de modo de dar cierta estabilidad al fondeo de los bancos que tomaban el dinero de los depositantes y lo prestaban en hipotecarios a 10 o 20 años.

El plazo resultó una limitación ya que, basado en desilusiones anteriores, el ahorrista argentino no quiere inmovilizar sus pesos en el banco durante mucho tiempo. De hecho, el tiempo promedio de los depósitos en el sistema bancario argentino suele rondar los 30 días. Por eso, tiempo después del lanzamiento se decidió acortar el tiempo de permanencia a 90 días y más tarde se incorporó la posibilidad de precancelación.