La reunión de ayer, empezó pasadas las 15.15 y terminó casi sesenta minutos después. Una hora después todavía no circulaba información oficial sobre el encuentro en el despacho de Santiago Cafiero, que reunió a los jefes de Gabinete y ministro de Salud de Nación, Provincia y Ciudad para definir nuevas restricciones que reduzcan el impacto de la segunda ola. Primaba el hermetismo, que anticipaba la dificultad para llegar a un acuerdo. “Día negro, fatal”, anticipaban en el Ejecutivo sobre el récord de 20.870 contagios en un día.

El Gobierno espera definir las directrices para las jurisdicciones más afectadas, 87, en todo el país, antes del viernes, cuando vence el DNU que extendió el DISPO. “No hay tiempo que perder”, alertaban. Se oficializará este mismo jueves, según confirmaron cerca del presidente Alberto Fernández, que permanece aislado en Olivos.

Algunas medidas serán de carácter obligatorio; otras serán recomendaciones. Entre las primeras se contaría el cierre a la circulación nocturna, aunque la franja horaria quedaría, dentro de un margen, a criterio de cada jurisdicción. La Ciudad se opone. «Vamos a manifestar nuestro desacuerdo, pero nosotros mientras estén vigentes las normas las vamos a cumplir», explicaron allegados a Horacio Rodríguez Larreta, en total desacuerdo con las medidas.

Se limitarán las reuniones sociales y se avanzará en el cierre de locales gastronómicos y bares. Había dudas sobre si estaría habilitada la circulación nocturna en el AMBA y en los distritos más complicados. Los delegados del jefe de Gobierno en la Rosada se opusieron enfáticamente.

Fuentes cercanas a los protagonistas de la reunión confirmaron que el Gobierno limitaría a las jurisdicciones que figuran en el semáforo rojo del Ejecutivo, un criterio que genera alguna resistencia en la Ciudad.

La discusión central pasa por si el cierre de locales gastronómicos y nocturnos serán desde las 24 hasta las 6 o a partir de las 22. En Nación ampliaban que la prohibición podría ser a la circulación nocturna completa. Es decir: evalúan restringir al máximo la movilidad entre esas horas.

En la Ciudad esperan que el Gobierno confirme el contenido del DNU para expresarse, algo que sucedería recién este miércoles. Los espectáculos culturales también volverían a suspenderse.

En la Rosada desde temprano advertían que las medidas irían más lejos que las restricciones a la nocturnidad. “De la casa al trabajo y del trabajo a la casa, no hay tiempo para boludear más”, graficaban. Exponían el colapso de unidades de terapia que ya se registran en dos distritos bonaerenses: Olavarría y Escobar. Durante el encuentro en Olivos, la Provincia propuso medidas más duras.

La mano derecha de Axel Kicillof, Carlos Bianco; y el viceministro de Salud de la Provincia, Nicolás Kreplak; propusieron un paquete de disposiciones fuertes, cierre nocturno, reducción de transporte y actividades recreativas, durante 2 semanas en las que proyectan vacunar a los 2.250.000 bonaerenses de riesgo, que aún no fueron inoculados. «Todo el AMBA está en peligro», sentencian cerca del gobernador. También criticaron a la Ciudad. «Es puro marketing», cargaron.

Semanas atrás Kreplak había sugerido públicamente que serían necesarias más medidas restrictivas a la circulación interjurisdiccional. En el Gobierno lo relativizaron entonces, argumentaban que no se debía entorpecer el rebote de la economía.

La restricción a la circulación nocturna se convertiría en un virtual toque de queda, aunque, como argumentaban en el Ejecutivo en marzo de 2020, las penalidades son bien distintas.

En el despacho de Cafiero volvieron a verse las caras por segunda vez en 24 horas la ministra nacional Carla Vizzotti; el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel; el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós; y los representantes de Provincia. Los delegados del jefe de Gobierno fueron los primeros en abandonar la Rosada. Vizzotti, la última.

Existe consenso alrededor del transporte público. No hay voluntad en ninguna de las tres jurisdicciones en eliminar los trenes, subtes y colectivos para que se transporten los trabajadores esenciales. Los controles se reforzarán y estarán a cargo del ministerio de Seguridad y de las jurisdicciones. En el Ejecutivo no había certezas sobre si los trabajadores exceptuados deberán volver a tramitar sus permisos de circulación. «Algo hay que hacer», reconocían en el Gabinete.

Bien entrada la noche, en Balcarce 50, reconocían que los controles serán fundamentales. «Será una restricción importante que tiene que ir de la mano del control. Si abrís hasta las 22 y los restaurantes explotan, ¿de qué serviría la medida?», afirmaban.

El jefe de gabinete y el ministro de Salud de la Ciudad se reunían por la tarde y de urgencia con la mesa chica de Rodríguez Larreta para ponerlos al tanto del encuentro y relevar la situación sanitaria y política. «No estamos de acuerdo con el horario de las 22 y con el toque de queda», señalaron cerca del jefe de Gobierno, que este martes no se comunicó ni con el Presidente ni con el gobernador bonaerense.

En la Ciudad barajaban desde temprano la posibilidad de explicar las medidas en una conferencia de prensa solitaria, en la jefatura de Gobierno; quieren evitar más fotos políticas “innecesarias” con el oficialismo después de los cortocircuitos por el calendario electoral. Por eso, solo hablarán después de que se exprese el Ejecutivo nacional.

El ministro de Salud bonaerense Daniel Gollan, que este martes estuvo ausente en Rosada, en cambio, interpeló desde temprano a los jóvenes con mensajes en Twitter. «Si sabés que en pocas semanas, tus familiares, amigos o compañeros de trabajo con mayor riesgo a pasarla mal van a estar protegidos con la vacuna: NO PODÉS DEJAR DE BOLICHEAR POR UNOS DÍAS? No es un gran esfuerzo. Está en vos cuidarlos, después puede ser tarde”, escribió antes de exponer la baja de las internaciones por Covid-19 entre la población vacunada.