Andrés es policía. Vive en San Vicente, al sur del Conurbano, con su esposa y su pequeño hijo. En el lapso de 15 días fue asaltado dos veces y no pudo hacer nada para impedirlo. El último de los hechos ocurrió el lunes, en el kiosco que tiene sobre la avenida San Martín y Lavalle, a unas cuadras de su vivienda. Eran las 19.30 cuando su sobrino que trabaja allí estaba por cerrar. Ese día lo había acompañado su novia para darle una mano en el local.

Entró un hombre con una mochila sobre el pecho y una gorra con visera. Pidió cigarrillos, pero esa fue la excusa para extraer un arma y amenazarlos. La violenta secuencia quedó registrada en las cámaras de seguridad del comercio, y fueron compartidas por Andrés al portal de periodismo ciudadano.

En las imágenes se ve que el delincuente obliga a sus víctimas a colocarse detrás del mostrador y les saca los celulares y la plata de la caja. “No te hagas matar”, le dijo a la joven cuando en un momento se resistió a entregarle su teléfono. El asalto duró apenas unos segundos, y el delincuente se fue caminando.

Pero este no fue el único hecho de inseguridad que sufrió el policía. Hace 15 días tres delincuentes entraron a robar a su casa. Como todas las mañanas su esposa abrió la puerta del fondo y fue sorprendida por los ladrones que estaban armados. Mientras dos de ellos revolvían la casa, uno subió la escalera y con el arma en la mano despertó a Andrés que estaba durmiendo con su hijo de tres años.

El calvario de esta familia duró cerca de una hora. Fueron atados y a la mujer le pegaron en la cabeza. “La verdad es que así no se puede vivir. Nos robaron a las nueve de la mañana y se escaparon por la puerta del frente de mi casa como si nada hubiera pasado. Aparentemente entraron por la vivienda del vecino y desde ahí accedieron a la mía”, detalló Andrés en diálogo con este medio.

Lo cierto es que mientras las víctimas estaban maniatadas, los ladrones recorrieron toda la casa. Se escaparon con televisores, celulares, los zapatos de casamiento de Andrés, ropa de su hijo, y hasta la frazada.