Frente a la firme postura de Horacio Rodríguez Larreta de continuar con la presencialidad en las escuelas porteñas, en contraposición al fallo judicial que ordenó suspender las clases, los principales referentes del Gobierno Nacional y legisladores K le salieron al cruce al jefe porteño.

«La Ciudad incurre en el delito de desobediencia civil al rebelarse contra una decisión judicial», dejaron trascender desde Casa Rosada, como la opinión que declamó Alberto Fernández y que fue la idea fuerza de las críticas kirchneristas contra Rodríguez Larreta.

Bajo ese paraguas argumental se alinearon las fuerzas oficialistas como Lorena Pokoik, legisladora porteña del Frente de Todos y vicepresidente del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires: «Reconoce una resolución de un tribunal incompetente poniéndose por fuera de la Constitución y la organización republicana. Esto ya sobrepasó la discusión sobre la autonomía. Esto es una grave desobediencia institucional en un momento donde nuestras vidas están en peligro».

«Lo que está haciendo Horacio Rodríguez Larreta se llama delito de desobediencia. El domingo dijo que los fallos hay que cumplirlos. Lo que no dijo es que no está dispuesto a cumplir con los fallos que no escriben sus amigos de la mesa judicial», agregó, en dos tuits que fueron replicados por el mismo Fernández en su cuenta.

Respecto de la decisión de la Ciudad de mantener la educación presencial, Carla Vizzotti, ministra de Salud de la Nación, apuntó que los países a los que le ha ido bien con la vacunación dispusieron «confinamiento estricto por brotes importantes».

«Nadie quería suspender las clases, el presidente tampoco quería suspender las clases, lo que primó es la salud», subrayó, en una entrevista con C5N.

Si bien la funcionaria admitió que «está claro que el riesgo individual de asistir a una escuela es bajo», aclaró que en el DNU se fundamentó que hay un «riesgo colectivo, con una transmisión que circula».

«Nos encantaría abrir la presencialidad en las escuelas, y apuntamos a que las medidas sean lo más transitorias posibles», remarcó Vizzotti.

Por su parte, Leandro Santoro, diputado de CABA, sostuvo que «Larreta no se está peleando con Alberto», sino con «la justicia federal y los que pagan la factura son los chicos y los padres».

Y continuó: «Larreta está enloqueciendo a las madres y a los padres de la ciudad. Fue a buscar certezas a la corte. Si tenía dudas tendría que haber ido a la justicia federal, pero le terminó haciendo caso a la justicia porteña. Conclusión: nos metió en una galleta jurídica y todos nerviosos».

Gabriela Cerruti, diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, también se pronunció en sus redes sociales: «Dos semanas de clases virtuales para garantizar la presencialidad de todos en la mesa familiar en los próximos años. No parece una ecuación tan difícil de resolver».

Además, consideró que «todo lo que hizo Larreta en estos días fue marketing para entretener a su electorado en la Ciudad», y en el medio, jugó con las emociones, la salud y hasta la vida de pibes, padres y madres».

Fernanda Vallejos, diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires, fue un poco más lejos. No solo acusó «al macrismo» de «hacer política con las clases presenciales», sino que además disparó contra el gobierno de Rodríguez Larreta por «la política criminal que sostiene en materia sanitaria».

Asimismo, el legislador porteño Juan Manuel Valdés escribió que «la decisión de Rodríguez Larreta de desacatar lo dispuesto por la Justicia Federal es un escándalo nunca antes visto. Una nueva burla a la Justicia, a los chicos y a la salud pública».

Cecilia Moreau, vicepresidenta del bloque de diputados oficialista, se refirió al comunicado emitido por CABA y tiró un dardo por elevación al armado opositor: «No es difícil de entender. Es (Mauricio) Macri el jefe».

En tanto, Paula Penacca, diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires y militante de La Cámpora, señaló: «Parece que en la defensa de la República no estaba incluida la Justicia federal. Larreta solo acepta fallos a medida de su campaña electoral. En el medio están las miles de familias, niños y niñas que toma de rehén».

Hasta el momento, el ministro de Educación, Nicolás Trotta, no se manifestó sobre el intenso cortocircuito entre Ciudad y Gobierno nacional por la presencialidad en las clases.

Sus últimas declaraciones, antes de que se conociera en nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia que prohíbe la asistencia a clases hasta, al menos, el 30 de abril, fueron en apoyo a la presencialidad en las escuelas.