Una familia de la localidad bonaerense de City Bell, La Plata, fue víctima de una brutal entradera este miércoles cuando tres ladrones se metieron a la casa y redujeron al dueño a golpes. Uno de sus hijos estaba con una clase virtual y pidió ayuda a su profesora y sus compañeros, que alertaron a la policía. Sin embargo, los ladrones lograron huir.

El robo ocurrió en una vivienda de la calle 20, entre 479 y 480. La familia estaba haciendo refacciones y los delincuentes se aprovecharon de la situación. Era cerca de las 10 cuando los empleados de una zinguería llegaron a la propiedad. Mientras bajaban sus herramientas, tres jóvenes que tendrían entre 20 y 25 años y llevaban puesto tapabocas se acercaron y encañonaron al dueño, que esperaba en la puerta del garaje.

“Cuando uno de los dos hombres que vinieron de la zinguería se dio cuenta de lo que ocurría, golpeó con su maletín de herramientas a uno de los delincuentes”, contó Eduardo, el dueño de la casa, al diario El Día.

Los ladrones lo tiraron al piso y le pegaron una patada fuerte en la frente, que le provocó un corte y hematoma y lo dejó “bastante mareado”, según apuntó Eduardo.

Luego, los delincuentes le pidieron a Eduardo que les entregara “dinero, joyas y hasta ‘el fierro’”, aludiendo a un arma de fuego. Para contentarlos, el hombre de 46 años les dio la plata que tenía reservada para pagar los arreglos, unos 20.000 pesos.

Los delincuentes se llevaron también varios objetos de valor, como una notebook, un celular, relojes y pulseras. A los empleados de la zinguería les despojaron de sus celulares y y otras pertenencias.

El robo duró unos 10 minutos. Antes de huir, los ladrones ataron a Eduardo en un dormitorio y a los trabajadores en el comedor.

Lo que no sabían los delincuentes, es que en el primer piso de la casa estaban los dos hijos de la familia: un adolescente de 16 años, en clase de zoom con sus compañeros de quinto año y su hermana de 12 años, que dormía en otra habitación.

La chica escuchó los ruidos y gritos y fue a avisarle a a su hermano que algo estaba pasando. El adolescente “se dio cuenta de que nos estaban asaltando” y lo contó en la clase virtual, explicó Eduardo. La profesora y varios de sus compañeros llamaron al 911 y minutos después unos seis patrulleros llegaron al lugar. Sin embargo, los ladrones ya se habían ido como habían llegado, caminando. El trabajador agredido fue atendido por el SAME.