Un joven argentino fue detenido en el aeropuerto de Ezeiza, y está acusado de esconder síntomas de coronavirus y el resultado de un PCR realizado en los Estados Unidos, que le había dado positivo. También está imputado por resistirse a la autoridad.

Según supo Clarín, venía de Miami este domingo en un vuelo de American Airlines. Dijo que había ido a vacunarse a Estados Unidos, pero fue frenado cuando las cámaras térmicas le detectaron una fiebre de 38,5 grados.

Fue un operativo conjunto de Migraciones y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Y el pasajero fue identificado como Santiago Solans Portillo, de 29 años.

La causa la tiene el juez Federico Villena, del Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Nro. 01, de Lomas de Zamora. El magistrado ya deslizó que podría aplicársele el artículo 202 del Código Penal, que tipifica los delitos de propagación dolosa y propagación culposa de una enfermedad peligrosa y contagiosa.

La pena prevista en caso de ser condenado es de entre 3 y 15 años, un delito que se puede ampliar si contagian pasajeros que venían con él vuelo AA931.

«Por un irresponsable y egoísta hoy corren riesgo 200 personas que viajaron haciendo lo correcto. Esta persona está detenida y tiene una situación judicial complicada que se agravará drásticamente si alguno de los pasajeros desarrolla síntomas en los próximos días. Le podrían caber hasta 15 años de prisión», repitió a este diario también la directora de Nacional de Migraciones, Florencia Carignano al confirmar la detención de Solans Portillo.

El joven fue derivado con custodia policial al Hotel Cyan de Las Américas, en la calle Libertad al 1020 de la Ciudad. Ahora deberá enfrentar la indagatoria judicial.

Una breve descripción de lo sucedido obtenida por Clarín en Ezeiza pudo esclarecer que el muchacho dijo que había ido a Miami a vacunarse con un vuelo de millas de amigos de American Airlines. La compañía podría ser multada por Migraciones, de corroborarse que hubo descuidos en los controles.

Las dificultades para acceder a las vacunas en el país generó un furor entre los argentinos que pueden ir a inmunizarse contra el coronavirus a La Florida. Allí están aplicando las dosis libremente en las playas y en algunos establecimientos donde hay sobrantes.

Pero todos los pasajeros que entran y salen del país deben llenar una declaración jurada en la que deben adjuntar el PCR negativo. Y eso lo chequean primero las aerolíneas, el personal sanitario y migraciones en uno y otro puerto.

La fuente oficial indicó a Clarín que el chico subió al avión el sábado con un certificado médico en el que se indicaba que no tenía síntomas compatibles con la covid-19. Sin embargo, en su celular, como pudo ver Clarín, su PCR había dado positivo.

Fuentes judiciales especificaron que a las 17.15 se le envió su PCR con el resultado positivo, tres horas antes de la salida de su vuelvo de AA a Buenos Aires. El certificado es de un instituto llamado Nomy Health, ubicado en Salt Lake City.

Siempre según fuentes judiciales, pero con foto documentada de los elementos que finalmente debió mostrar de su celular, Solans Portillo se consiguió un certificado médico de una Clínica llamada Doctors Now, de la localidad de Hollywood, Florida, en la que se asegura que «fue examinado» el sábado 1° de mayo y que «no exhibió síntomas sospechosos de Covid 19, con lo que puede volar a su casa».

Pero su suerte quedó sellada en Ezeiza. Este domingo, cuando pasó por las cámaras térmicas de Ezeiza se le detectó la fiebre. Los equipos pertenecen a Migraciones y fueron incorporados para los operativos de control del covid-19.

Fue apartado pero se resistió. Y entonces intervino la PSA y luego el juez Villena, que lo mandó primero a un hotel a hacer la cuarentena.

En Ezeiza le hicieron un test de antígenos y PCR y ambos volvieron a darle positivo.

Según pudo saber Clarín de altas fuentes del caso, se podría ordenar su prisión preventiva después de que termine el período de aislamiento. Podría cumplirla en prisión o en su casa. Trascendió que el joven vive en un barrio privado.

Fuente: Clarín.