La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner protagonizó ayer un insólito episodio en el recinto del Senado, al olvidar encendido el micrófono en medio de la sesión: “¿A qué hora cierra Rapa Nui?”, preguntó sobre una heladería a quien estaba a su lado en el estrado. “Yo tengo una a 20 metros”, siguió luego.

El hecho sucedió mientras los senadores debatían la llamada Ley de Emergencia Covid, que establece un marco normativo para las restricciones que se deben a adoptar en cada jurisdicción sobre parámetros de riesgo epidemiológico y sanitario para frenar los contagios de coronavirus, en el peor momento de la pandemia.

El debate requirió de más de cinco horas y la vicepresidenta se mostró preocupada por llegar a comprar el helado antes de que el comercio de su marca preferida cerrara sus puertas.

La iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo para evitar las interpretaciones de los distritos y que las medidas sean de aplicación automática sin necesidad de un decreto de necesidad y urgencia del presidente Alberto Fernández, finalmente obtuvo el voto de 38 senadores a favor y de 26 que se pronunciaron en contra.

El Gobierno logró darle media sanción con los votos del Frente de Todos y de aliados, logrando imponer su mayoría frente a Juntos por el Cambio y el Interbloque Federal que se opusieron al proyecto. Ahora será girada a Diputados, donde el oficialismo confía en convertirla en ley la semana próxima, cuando se estén cumpliendo los nueve días de regreso al Asilamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO).

Precisamente, la última parte del debate coincidió con el discurso pronunciado del Presidente anunciando un nuevo confinamiento estricto por nueve días y el regreso desde el 31 de mayo de las nuevas medidas restrictivas que están vigentes actualmente.

El mayor impedimento de Juntos por el Cambio para acompañar el proyecto de ley se basó en la suspensión de clases presenciales cuando se alcanza el estado de alarma epidemiológica y sanitaria, según los parámetros que determina el Ministerio de Salud de la Nación.

El presidente de la bancada oficialista, el formoseño José Mayans, cerró la discusión argumentando que “no hay un punto del país que no esté afectado en este momento” y acusó por la profundización de la situación a la oposición. “Los libertarios hicieron acto político en las dos ciudades principales de Formosa, para protestar contra el ‘dictador’. Ahora tenemos más de 1000 contagios por día en la provincia, cuando teníamos 58 por día”, aseguró.

Antes, su colega y comprovinciano de Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, se preguntó “¿por qué después de un año y tres meses se discute esta ley?”, y le exigió al Gobierno nacional “vacunas para la sociedad y los trabajadores esenciales que ponen el cuerpo en una farmacia, en una estación de servicio, en un supermercado”.