Jessica Solís estaba trabajando ayer al mediodía cuando vio entrar a su negocio, enfurecido, a Ezequiel Domínguez, su expareja, acompañado por su nueva novia. Poco después, el hombre la degolló con un cuchillo de cortar pollo delante del hijo de ocho años que tenían en común.

El brutal femicidio ocurrió pasadas las 14 en una vivienda de la capital salteña donde la víctima, que tenía 29 años, había armado un pequeño microemprendimiento familiar y se ganaba la vida preparando comida para sus vecinos.

De acuerdo a la declaración de varios testigos al diario El Tribuno, la mujer que acompañaba al femicida se mantuvo todo el tiempo sentada en el interior del local observando pasivamente cómo su pareja agredía a Jéssica, sin siquiera inmutarse.

Los gritos que provenían del comercio alertaron a una vecina de la cuadra que empezó a acercarse al lugar, pero antes de que llegara una imagen escalofriante la detuvo. La mujer vio salir al hijo de la víctima, ensangrentado y en shock, justo antes de que se desmayara en la vereda.

Detrás del chico salió Domínguez con su exmujer en brazos. Estaba gravemente herida, pero todavía tenía signos vitales y su vecina quiso llevarla a un centro de salud, pero no le arrancó la moto. “La sangre le salía a chorros”, expresó al mismo medio la testigo. Para cuando llegó la ambulancia, unos 40 minutos después, Jessica ya estaba muerta.

La causa quedó a cargo de la fiscal penal de la Unidad de Femicidios (UFEM), Mónica Poma, quien estuvo presente en la escena del crimen y encabezó una inspección ocular en el lugar. Además, ordenó detener tanto al femicida como a la mujer que lo acompañaba, y ambos serán indagados en las próximas horas por el hecho. Según las primeras informaciones, Domínguez tenía antecedentes de episodios de violencia de género contra la víctima.

En tanto, el cuerpo de la Jessica fue trasladado al Servicio de Tanatología Forense del CIF para llevar a cabo la autopsia.