El incendio por el que los bomberos habían llegado hasta el domicilio de la calle Triunvirato al 800 en la ciudad de Mar del Plata había sido más fácil de controlar de lo que habían esperado. Lo que ellos no habían previsto fue que las llamas era la coartada de un asesino para ocultar un doble crimen.

Cuando solo quedaban algunas columnas de humo aisladas, los bomberos encontraron los cuerpos de Laura Sánchez, de 45 años, y de su hija Zoe, de nueve. Las mujeres no habían sido víctimas del fuego ni se habían intoxicado tampoco con monóxido de carbono. Las habían apuñalado brutalmente.

El presunto autor y ahora detenido por los femicidios, Matías Paz, entró a los gritos horas después en una comisaría y aseguró “que su mamá y su hermana estaban muertas, que las habían matado” en medio de un robo. Pero el joven de 23 años no advirtió, o no recordó disimular, las manchas de sangre en su ropa y, acorralado por las preguntas de los policías, se quebró y fue arrestado por el hecho.

Para el fiscal a cargo de la investigación, Leandro Arévalo, el incendio “habría sido originado intencionalmente para borrar huellas y evidencias”, aunque el fuego “no llegó a cobrar fuerza como para llevarse los rastros”.

Ahora, el funcionario judicial espera los informes forenses que determinarán si las heridas de arma blanca que presentan las víctimas son compatibles con el cuchillo que se secuestró a pocos metros de ambos cuerpos, así como también verificar si los rastros de sangre levantados en la escena coinciden con las manchas que el acusado tenía en su vestimenta.

Por otra parte, tras la detención del sospechoso fuentes policiales confirmaron al portal 0223 que Paz tenía antecedentes de “portación ilegal de arma de uso civil” y “encubrimiento”. Además, tiene denuncias previas por “violencia familiar”, aunque no en contra de las víctimas de este hecho.