Mientras continúan las restricciones para exportar carne vacuna, el precio en el mercado interno sigue en alza. Según el último informe elaborado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en junio pasado registró un incremento del 7,7% mensual y del 90,3% interanual. En el mismo período el pollo aumentó un 3,2% mensual y 64,8% interanual, y el pechito de cerdo cayó un 1,8% mensual y reflejó un crecimiento del 63,7% interanual.

El trabajo del IPCVA fue realizado durante la primera y la segunda quincena del mes de junio del presente año. La muestra bajo análisis está restringida a 80 carnicerías de Capital y GBA, que fueron relevadas telefónicamente. El seguimiento de los precios en supermercados se hizo en 40 puntos de venta relevados de forma presencial.

El mes pasado se registraron subas significativas de los precios en la Capital Federal y en la zona oeste del Gran Buenos Aires (GBA); mientras que en las zonas norte y sur del GBA las subas resultaron más moderadas. Además, los precios mostraron subas importantes del 8,3%, con respecto al mes anterior en las carnicerías; mientras que en los supermercados se observaron precios con subas también significativas del 5,9%.

Uno de los datos más relevantes del informe mensual que realizó el IPCVA, es lo que sucedió con el precio del asado, que aumentó en junio último un 4,5% mensual y un 101,5% interanual. En mayo de este año el kilo se comercializaba a $671,40 y en junio pasado a $701,91. Por otro lado, durante el último mes la carne de novillos creció un 6,9% mensual, la carne de novillos un 4,3% mensual y la carne de vaquillonas y terneras un 9,1% mensual.

En diálogo con este medio, el presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiariti, atribuyó los aumentos de la carne vacuna, que para su entidad alcanzaron el 8% en junio pasado, al exceso de emisión monetaria que genera más de una duplicación del precio del ternero de marzo del año pasado a marzo del presente año y de 8 a 20 pesos de aumento en el precio del maíz. “Todo esto provoca que el engorde a corral sea inviable, por lo que hay un déficit muy importante de oferta, y deriva en que el consumo de la Argentina tiene bajo abastecimiento”, señaló.

Además, recordó que en la primera quincena del presente mes los precios presentaron variaciones muy pequeñas, con caídas del 0,2% y 0,6%, en carnicerías y supermercados, como consecuencia de que la demanda está afectada por la caída del poder adquisitivo de los salarios. Sobre esto último, opinó el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, quien en declaraciones periodísticas reconoció que el precio de la carne “en los primeros días de julio hubo una reducción del mismo y vemos una caída leve, que nos marca un sendero de estabilización y que es lo buscamos, para que exista un abastecimiento adecuado de la mesa de los y las argentinas. Logrado esto, se trabajará para que la exportación se pueda retomar normalmente”.

Carnes alternativas

Más allá del fanatismo del argentino por la carne vacuna, hace ya varios años que las “carnes alternativas” vienen ganando espacio a fuerza de precio y calidad. Una de ellas fue la de cerdo, sobre todo en sus cortes parrilleros, que ocupan un lugar en la dieta de los consumidores. Hoy el consumo de carne porcina se ubica por encima de los 15 kilos por habitante, cuando tiempo atrás ese volumen no llegaba a los 4 kilos.

A todo esto los precios del producto se mantienen bastante por debajo de la carne vacuna, convirtiéndose en una alternativa más que considerable, junto al pollo, para suplirla. Según un trabajo del ex presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), Juan Uccelli, con lo que vale un kilo de asado, se puede comprar casi dos kilos de pechito de cerdo. Según los datos del IPCVA, el precio promedio de venta del pechito con manta se ubica en $387 por kilo, mientras que el asado se comercializa a $702. Esto significa que el asado porcino se ubica 44,8% por debajo del bovino.

Al respecto, Uccelli hizo referencia al cambio en la relación de precios entre los dos cortes más reconocidos de ambas carnes en las últimas dos décadas. “Lo interesante es que en 2004 el pechito valía un 30% más que el asado. Eso fue cambiando y hoy llegamos a un 45% más barato. Es decir, con un kilo de asado compras casi dos kilos de pechito y esto se ve porque se mejoró mucho la productividad del cerdo, bajó el costo de producción y se mejoró en parte la cadena intermedia desde que sale el cerdo en pie hasta que llega al consumidor”, dijo el consultor el diálogo con este medio.