En los últimos días trascendió en los medios de comunicación un listado de compra de mobiliario para la oficina del Ministerio de Obras y Servicios Públicos. Ante esto, instruí a mi equipo para revisar la situación.

El Ministerio es una cartera de reciente creación que, como tal, no cuenta con espacio físico, recursos, ni equipamiento básico para su funcionamiento. Es por ello que me veo en la obligación de recurrir a la compra de distintos bienes para su puesta en marcha.

El pedido fue efectuado en virtud de la necesidad de establecer stock y precio de muebles acordes al estilo de Casa de Gobierno, por tratarse de un edificio antiguo y de importante valor patrimonial y cultural para todos los tucumanos.

No he firmado ningún detalle expreso y preciso de mobiliario, por cuanto se trata solo de una orientación que no obliga a contratación. No está en mi espíritu ni en mis prioridades adquirir mobiliario suntuario, ya que no forma parte de mis ideas, menos en tiempos tan difíciles.

Quiero aclarar que todos los muebles integrarán el patrimonio de la provincia de Tucumán y no el de mi persona. Al momento de realizar la contratación optaré por la austeridad y el menor precio de plaza porque es ese mi criterio para el manejo responsable de los fondos públicos.

Por último, es necesario resaltar que, oportunamente, se dará intervención a todos los organismos de control del Estado, en especial al Tribunal de Cuentas de la Provincia, a los fines de que se expidan sobre la razonabilidad de la contratación.

Fui designado con el objetivo de gestionar la obra pública de Tucumán con transparencia y profesionalismo. A eso he venido, a mejorar la calidad de vida de los tucumanos. ¡Ese es mi compromiso!