El rubro de alimentos es uno de los más importantes a la hora de medir la inflación debido a su impacto social en sectores vulnerables. Sin embargo, el Gobierno parece no encontrar la fórmula para evitar que el costo de vida y alimentación de los argentinos no continúe golpeando los bolsillos.

Diferentes consultoras ya advierten que agosto no le dará tregua a la canasta básica luego de que, en julio, el IPC marcó una inflación del 7,4%. Según los informes divulgados, los alimentos ya acumulan alzas en torno al 3%. Los mismos se han registrado solo durante en la primera quincena de agosto.

El dato genera preocupación ya que, de continuar la tendencia, el mes podría culminar con incrementos que superen del 6%. Sobre todo si se tiene en cuenta que la aceleración que se produjo en agosto, con uno de los índices de inflación más elevados en veinte años, entonces es posible que las remarcaciones se extiendan en el tiempo.

Un informe realizado por la consultora EcoGo develó que la variación de precios en los alimentos fue de 1,1% durante la segunda semana de agosto, esto podría ser un dato alentador ya que muestra una leve desaceleración de la tasa.

«La llegada del nuevo superministro parece haber traído un poco de calma a los mercados financieros -aunque con poco horizonte si no se define un plan en breve- y la economía real reaccionó en consecuencia. Luego de las grandes subas experimentadas durante julio, agosto comienza más moderadamente», señala el reporte.