El mandatario dijo que el gobierno evitará realizar despidos masivos ante los fuertes efectos económicos de la cuarentena decretada para hacer frente a la epidemia. Tras varios días feriados, la consigna es retomar la actividad de forma ordenada.

Gran parte de China, incluida Pekín, volvía este lunes al trabajo, al menos en teoría, para intentar relanzar la actividad económica tras el parón de casi tres semanas por el Año Nuevo Lunar.

El presidente de China, Xi Jinping, dijo el lunes que el gobierno evitará realizar despidos masivos en medio de un brote de coronavirus que ha afectado gravemente a la segunda mayor economía del mundo, reportó el lunes la televisión estatal china.

«La situación sigue siendo muy grave», ha reconocido Xi, antes de pedir a Wuhan «medidas más firmes y resolutivas» contra la epidemia y definió al virus como un «demonio».

El mandatario declaró además que China se esforzará por cumplir con sus objetivos económicos y sociales del año y reiteró que la nación ganaría la batalla contra el coronavirus.

El brote ha provocado la muerte de más de 100 personas, con decenas de miles de contagiados desde su aparición en diciembre en la ciudad de Wuhan.

Xi también se dejó mostrar mientras se le tomaba la temperatura. Hasta ahora no se le había visto ni en mascarilla ni ante el termómetro, dos actitudes que han entrado a formar parte de la vida cotidiana de la población china.

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