Investigadores del Ministerio Público Fiscal (MPF) identificaron este viernes por la mañana como Pablo Maximiliano Mariotti el cuerpo que fuera encontrado el jueves por la noche enterrado en una propiedad de Olleros al 100. El joven de 36 años había desaparecido el pasado 7 de febrero y  tras la denuncia de sus amigos y familiares, su casa había sufrido un incendio.

Los investigadores arribaron a esa pista en el marco de la pesquisa que llevan adelante por la desaparición de Mariotti de 36 años. El dato surgió a partir de un testimonio reservado y de las diferentes tareas realizadas por el personal de la Fiscalía Especializada en Delitos Complejos, a cargo de Mariana Rivadeneira; el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), coordinado por Eugenio Agüero Gamboa; y de la policía, al mando de los jefes de Investigaciones y Homicidios, comisarios Jorge Dib y Diego Bernachi.

Pasadas las 21:00 horas del jueves se procedió a requisar el lugar, donde el ECIF realizó trabajos tendientes a la búsqueda de evidencias biológicas. Al momento de producirse la irrupción en el inmueble no había ocupantes. En esa morada habría funcionado un taller mecánico. Se pudo apreciar la existencia de vehículos en reparación.

Mientras tanto, otro equipo de investigadores del Ministerio Fiscal recorrió el domicilio en búsqueda de otros indicios de valor para la causa. En ese sentido, los voceros del MPF confirmaron que se encontró documentación de Mariotti, como su pasaporte, títulos y papeles del inmueble, además de una mochila que también sería de su propiedad.

«A primera vista se observa una zona deprimida, correspondiente con remoción del terreno», explicó Alejandro Leiva, antropólogo forense del ECIF.

Allí se procedió a la excavación, de alrededor de un metro de ancho por tres metros de largo, en un sector ubicado junto a la tapia del frente, al lado de una palmera.

Leiva agregó que allí se efectuó un relevamiento del lugar, con toma de registros fílmicos. Luego se comenzó con un minucioso trabajo de remoción de tierra por capas.

Esas tareas se extendieron hasta la madrugada del viernes. Finalmente, el cuerpo fue retirado y trasladado por personal de la Dirección General de Bomberos hasta la base del Cuerpo Médico Forense del MPF, donde se procederá a su identificación y posterior autopsia.

Según indicaron los pesquisas judiciales, el cuerpo estaba atado, presuntamente con precintos y cubierto con una colcha o algún otro elemento de similares características. También se habrían detectado restos que podrían ser de cal.

«El antropólogo forense de nuestro equipo sostuvo que el movimiento de tierra es reciente, de unos siete días, aproximadamente. El cuerpo estaba envuelto en una manta y la cal colocada por arriba. Se hizo una excavación por capas y se encontró el cuerpo a unos 70 centímetros», sostuvo el coordinador general del ECIF, Eugenio Agüero Gamboa.

Posteriormente, a través de su asesor letrado, una persona cuya identidad se mantiene en reserva, puso a disposición en la base de operaciones del ECIF una camioneta en la que habría sido trasladado Mariotti, según los datos recolectados en la causa.

Dicho vehículo fue peritado durante la madrugada por los expertos del MPF. Para llevar a cabo esas tareas, se utilizaron reactivos para detectar la presencia de sangre y se utilizaron las recientemente adquiridas luces forenses para determinar la existencia de fluidos vitales.

El testigo arrepentido declaró ayer que a Pablo Maximiliano Mariotti lo mataron el mismo día de su desaparición, el pasado 7 de feberero y después ocultaron el cuerpo en una vivienda.

La hipótesis de la fiscal Rivadeneira, según se detalla La Gaceta, se ha centrado en que la víctima le había entregado al sospechoso, antes de la desaparición, una importante suma de dinero, con el fin de continuar con las operaciones de préstamo a terceros.

El desaparecido estuvo alrededor de un mes de vacaciones y cuando regresó, de acuerdo a la teoría de la pesquisa, le habría exigido a L.G. que le devolviera el capital. Esto no ocurrió, por lo que entre ambos se originó una discusión.

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