Todas las dudas que rodeaban a la muerte de Jordana Belén Rivero, una estudiante de Psicología de 28 años de edad que este lunes cayó desde el séptimo piso de un edificio en la ciudad de Mar del Plata, quedaron finalmente despejadas en las últimas horas y pusieron en evidencia todos los signos de un brutal asesinato. El detenido y único sospechoso por el crimen, se llama Bernardo Luis Baraj y tenía antecedentes por violencia.

La mujer fallecida tenía el maxilar fracturado y un pantalón alrededor del cuello cuando la encontraron tirada sobre el asfalto. Pese a que también tenía heridas previas a la caída no se registraron en sus brazos las lesiones propias de un acto reflejo de su propia defensa, por lo que los peritos establecieron que ya estaba desvanecida cuando la arrojaron al vacío.

Según la reconstrucción hecha por los investigadores, la joven marplatense llegó el lunes por la madrugada al departamento que alquilaba desde enero compañada por Baraj, a quien había conocido unas horas antes en un bingo de la avenida Independencia. Poco después de las 7, ya estaba muerta.

Lo que sucedió entre el momento en que llegaron juntos al domicilio de la víctima y su caída es todo un misterio por resolver. Lo concreto es que tras su muerte la policía encontró al acusado, que había quedado encerrado en su interior, y tuvieron que romper la puerta para detenerlo. Tal y como lo muestra la imagen difundida por El Marplatense, el hombre tenía golpes y rasguños en la cara, que podrían ser consecuencia de un intento de defensa de la víctima.

El fiscal Fernando Castro lo indagó por femicidio. Baraj se negó a declarar pero mencionó una serie de enfermedades: dijo que le faltaba un riñón, que era bipolar y que había estado bajo tratamiento psiquiátrico.

Según se pudo saber, el detenido tenía antecedentes por robo y había estado involucrado en una causa por violencia de género contra su ex mujer en 2017 que le valió una orden de restricción.

Publicidad